Cultura

14 comunidades de 800 habitantes hablan su lengua ancestral en el país

14 comunidades de 800 habitantes hablan su lengua ancestral en el país

Jorge Gómez Rendón, docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), tiene una crítica particular al plan gubernamental de rescate y preservación de las lenguas.

Considera que la amenaza se asienta en procesos más grandes como la pérdida de la diversidad cultural, procesos de migración y de territorio.

La lengua de una comunidad necesita de un territorio donde sobrevivir porque ahí es donde se reproducen sus hablantes y esta relación está codificada en la lengua”, reflexiona el doctor en lingüística teórica.

Dice que de las 14 nacionalidades indígenas hay solo 12 lenguas ancestrales. La razón es que los últimos hablantes de andoa y de zápara fallecieron hace casi siete años.

Más allá de estudiar los derechos lingüísticos de estas comunidades, piensa que sería mejor trabajar en sus derechos sociales, económicos, culturales y territoriales.

Asegura que el quichua tiene mayor representación en Quito, Guayaquil y Manta, ciudades en las que  estas comunidades transitan en el sector urbano. Pero cuenta que en Guayaquil, los casi 200.000 hablantes de esta lengua son “invisibilizados”.

Por eso cree que el  aporte de la academia para difundir las lenguas indígenas no ayuda lo suficiente a los procesos de revitalización. “Si uno quiere ayudar a la supervivencia de estas lenguas, lo mejor que puede hacer es aprenderla a hablar”, sugiere.

Cifras de Unicef

Unicef determina que una lengua está en peligro de extinción cuando solo 10.000 habitantes la hablan. Es un planteamiento grave si se lo compara  con las 14 comunidades del Ecuador con menos de 800 habitantes que se comunican a través de su lengua ancestral.

Bajo esta premisa, ¿qué está haciendo el país para salvar las lenguas indígenas de su territorio? Existen algunas aristas tras un tema que tuvo eco en el IV Encuentro Andino de Paz, realizado en Quito.

El evento es parte de la programación de la Unesco, que hace dos años proclamó el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.   

“Cuando se pierde una lengua, en general, estás perdiendo un modo de ser, una mentalidad y una cultura”, opina Milvia León, directora subrogante del Museo Nacional del Ecuador (MuNa).

Ella recalca que uno de los objetivos de la entidad es acercar al público a la historia de los cimientos del país. Una construcción atravesada por la presencia de diversas identidades que pueden apreciarse en el MuNa.

Su más reciente proyecto se exhibe a la entrada, donde tres cuentos animados en pantallas muestran la vida cotidiana de comunidades que hablan el zápara, el shuar y el kichwa amazónico.

Trabas de la herencia colonial

Los procesos educativos en pueblos de la Amazonía surgen antes de 1988, cuando se oficializó la creación de la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe.

Los centros educativos son algunos de los proyectos que se sostienen y fomentan la educación ancestral. Sin embargo, la administración de estos no está en manos de un nativo de estas nacionalidades.

Además hay incongruencias que actualmente se dan respecto a la asignación de cupos del sector educativo, que no ha revisado las particularidades lingüísticas de los estudiantes.

Edwin Gordon, director del Bachillerato del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe, menciona estos factores como parte de las “barreras heredadas de la colonia”. Cree que hay un comportamiento inadecuado de la población al no fomentar el respeto mutuo para convivir en condiciones de igualdad.

“Es responsabilidad de toda la sociedad apoyar a que se conserven sus lenguas y el desarrollo de cada una de estas culturas”, sentencia. (I)