Cultura

Ana Libia Gavilanes, escritora guayaquileña, dice que entre el autor y el lector siempre existe un pacto de creación

Ana Libia Gavilanes, escritora guayaquileña, dice que entre el autor y el lector siempre existe un pacto de creación

Todo escritor al momento de concebir su obra, íntimamente, la reconoce incompleta; sabe que la plenitud de la misma no depende de su genialidad, sino de la de su cómplice vitalicio, el lector, a quien se la ofrece para que sea este, el que la determine en verdad.

Así lo manifiesta la escritora, Ana Libia Gavilanes, autora de la novela "En memoria del olvido", obra con la que tuvo la oportunidad de palpar esa plenitud de la que habla, al compartir de cerca con sus lectores más cercanos, que en esta ocasión fueron los jóvenes de la Unidad Educativa Bilingüe de La Inmaculada, durante un foro que se realizó en la Feria del Libro 2019, “Guayaquil es mi destino para leer y crecer”.

Con esta experiencia, ella pudo constatar que únicamente el lector competente es el que puede interactuar con el texto y aprovecharlo. Por ello, afirma que es desde la visión del lector o desde su crítica al respecto de lo leído o desde el estímulo a su propia capacidad de crear una nueva expresión en respuesta, que todo lo realizado por el escritor habrá tenido sentido, cumpliendo su función social de comunicar, sea para recrear, alertar o comprometer.

Al decir de la escritora, nada puede resultar más valioso para un autor que descubrir el poder vital de su obra desde los significados alumbrados en mente de sus lectores. Pero no solo eso, sino que la obra en sí, fragua el encuentro de seres ajenos, que no lo serán nunca más, gracias al compartir de pensamientos y sentimientos hallados en sus páginas; una fuente pura de cálida sensibilidad creadora.

Gavilanes afirma que fue una experiencia gratificante haber podido compartir con estos estudiantes durante la FIL 2019, ya que en respuesta al análisis de su obra, ellos lograron recrear algunos capítulos del libro con un pequeño dramatizado, hicieron dibujos al carboncillo, inspirados también en la temática de la obra, además que realizaron interesantes comentarios y preguntas en torno a la trama.

La autora dijo sentirse "muy agradecida" ya que inclusive observó algunos textos de los estudiantes con originales separaciones de página y frases subrayadas.

No cabe duda, como bien lo refería el gran Miguel de Cervantes: “En algún lugar de un libro, hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”… Un sentido, convertido en convicción, en bandera de lucha para cambiar la vida propia y la de muchos. Por eso, vale la pena leer y vale la pena escribir. (E)