Cultura

¿Cuánto de lo que Orwell escribió como ciencia ficción en 1984, hoy es ya una realidad?

¿Cuánto de lo que Orwell escribió como ciencia ficción en 1984, hoy es ya una realidad?

1984 es una novela difícil de leer. Normalmente cuando leemos nos transportamos temporalmente al mundo creado por la novela y vemos los hechos desde los ojos de los personajes, en algunos casos o del narrador, en otros. Entonces imaginen transportarse a un lugar donde cada uno de tus movimientos y pensamientos es registrado, revisado y evaluado. Un espacio donde no hay lugar para la disidencia. Ni siquiera en el silencio de tu propia mente: eso es 1984, y así lo analiza María Emilia García, máster en Bellas Artes en Cine Emprendedor Digital y directora de la carrera de Cine de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

Publicada en 1949, la novela está ambientada en un Londres del futuro que forma parte de una de las tres superpotencias, en las cuales está dividida el mundo: Oceanía, Eurasia y Asia Central. El protagonista de la historia es un hombre llamado Winston Smith, quien trabaja para el Ministerio de la Verdad alterando hechos históricos para hacer que coincidan con el discurso del momento del gobierno (El Partido Único). Poco a poco Winston empieza a sentir dudas sobre la naturaleza de su trabajo y termina enamorándose de una mujer llamada Julia. Desengañados del sistema, se unen a La Hermandad, un grupo de resistencia, con terribles consecuencias para ambos.

Kristel Ralston, escritora ecuatoriana, comenta que actualmente se vive en una sociedad orwelliana -retratada bajo un concepto similar en la serie de Netflix, Black Mirror-, hasta un punto bastante preocupante. Se ha perdido la capacidad de mantener una visión crítica -analítica y bien argumentada- de todos aquellos mecanismos de influencia global. Se ha alcanzado un punto en el que asumimos como 'natural', el hecho de que nuestros datos personales formen parte de una gran máquina que todo lo ve: el 'Hermano Mayor', que se traduce ahora en: teléfono con reconocimiento facial, ordenadores que usan tu huella dactilar para abrir la sesión, monitoreo de tus formas de consumo y gustos, buscadores que ya te sugieren qué comprar basándose en tu historial de navegación, cámaras de vigilancia por doquier, identificación a través de la retina ocular en ciertos aeropuertos, entre otros.

Las sociedades les pertenecen a quienes ostentan el dominio, el control, a través de la manipulación de la información en sus diferentes canales de alcance masivo: moderno y tradicional; es decir, les pertenecen a las élites financieras, intelectuales y políticas en el mundo. Esa es la constante; solo cambian los actores y los objetivos. Coexistimos en un ambiente orwelliano que nos han sugerido llamar: desarrollo tecnológico y/o avances de la ciencia. Perdimos nuestra última armadura, y recurso, que nos permitía escapar de la distopía de 1984; hemos perdido la privacidad, argumenta Ralston.

García considera que cada vez que vemos una película o serie donde se retrata una realidad distópica totalitaria e hipervigilante, estamos ante un eco de la novela 1984 de George Orwell. Desde el famoso comercial de lanzamiento de la Macintosh, películas como V de Vendetta, hasta el reality show 'El Gran Hermano' y actualmente, la galardonada serie de Hulu, The Handmaids Tale.

Tal vez una de las razones por las cuales esta novela sigue resonando hasta nuestros días y ha sido catalogada como profética reside en que aborda temas que representan miedos fundamentales del ser humano: la vigilancia secreta mediante la tecnología, la censura, la pérdida de la libertad, la alteración de la verdad y la historia, entre otros. (I)