Cultura

Cultura en espacios alternativos en Guayaquil

Cultura en espacios alternativos en Guayaquil

Guayaquil -cada vez más- es testigo de la gestión cultural que se realiza a través de iniciativas independientes que fusionan diversas artes.

Alice Andrade, Sinestesia

‘Los asistentes se conectan con sus sentidos’

“En Guayaquil nadie apoya al arte”, esa fue una de las frases que Alice Andrade y Melissa Moreira escucharon al momento de compartir la idea de crear un espacio dedicado a las experiencias sensoriales. Según expresa, nadie comprendía cómo lograrían ejecutar todo lo planteado. Pero eso no las detuvo y en julio del año pasado las jóvenes fundaron La Casa Sinestesia, ubicada en la av. Kennedy 401, en el norte de la ciudad.

Andrade, de 25 años, explica que la metodología de las muestras consiste en reunir un artista visual con un artista musical, para en conjunto y con base en un color crear una instalación sensorial. Así es como se han llevado a cabo Yellow Room y Purple Room, muestras de las dos ediciones anteriores realizadas en abril y junio.

“La finalidad es brindar una experiencia que mezcle sensaciones, emociones, la vivencia de un color y el disfrute de música junto a un olor particular (...) Sinestesia puede convertirse en mezcla de varias disciplinas: arte con teatro, teatro con música, música con cocina, cocina con letras, entre otras”, indica.

La diseñadora gráfica expresa que gestionar un espacio cultural tiene sus ventajas, ya que además de poder manejar sus tiempos, tienen más libertad para elegir a los artistas. Sin embargo, señala que hace falta más difusión de los fondos que ofrece el Estado. “Y que estos procesos de conseguir el apoyo sean más cortos, ya que al tener que pasar por aprobaciones estatales, puede hacer que no pase”, agrega. (I)

María Lourdes Falconí, Arcano

‘La independencia nos da flexibilidad y fluidez’

Arcano artes escénicas nace luego de que los esposos María Lourdes Falconí y Arturo Zöller identificaran la necesidad de crear un espacio que ofrezca una programación anual de  talleres que abarquen distintas áreas de la creación y producción escénica.  “Arcano significa misterio, y la vida es un gran misterio que se nos va revelando día a día”, expresa Falconí, directora del espacio.

Explica que buscan  fomentar la creación, producción, desarrollo y difusión de las artes escénicas, fortaleciendo el sector para de esta manera acercar el teatro a la experiencia cotidiana. “ Para ser incorporado en una dinámica interdisciplinar,  favoreciendo así la construcción y formación de públicos”, agrega la dramaturga.

Es así como a través de profesionales de la rama han ofrecido talleres de marketing digital para gestión cultural, maquillaje teatral, iniciación a la dramaturgia textual, entre otros. Falconí indica que son alrededor de 16 a 20 talleres al año, los cuales se realizan en Invernadero Coworking, situado en Urdesa, norte de la ciudad.

“Guayaquil tiene cultura, es imposible decir que no la tiene; lo que podríamos revisar son sus hábitos de consumo cultural, eso sí”, subraya. Además sostiene que hacen falta políticas culturales claras y debidamente socializadas.  “Para la buena comprensión de todos los interesados e involucrados en la gestión cultural ”. (I)

Adrián Santoro, Sofar Guayaquil

‘Guayaquil tiene un auge cultural interesante’

Las sesiones musicales pueden ser en una casa, departamento, restaurante, en el norte o sur de la ciudad. Cada sesión tiene una locación diferente, la que, junto con el nombre de los artistas,  se mantiene en secreto hasta un día antes del espectáculo. Sofar llegó hace cuatro a Guayaquil para brindar al público una experiencia íntima con músicos independientes.

Adrián Santoro, director general de Sofar Guayaquil, cuenta que la idea de instaurarlo en la ciudad surgió luego de colaborar con la comunidad en Madrid, España. A esto se sumó el deseo de hacer gestión cultural. Desde entonces se han realizado 48 ediciones donde han participado cantantes como Ricardo Pita, Luz Pinos, Ceci Juno, Dome Palma, Vinu y agrupaciones como Sunshine and the Makenzi Sound, Invasores, Los corrientes (foto), entre otros.

“Guayaquil dentro de todo es una ciudad que se presta mucho para hacer cosas en general y culturalmente ha tenido un auge bastante interesante en los últimos años”, sostiene el guayaquileño de 28 años y explica que los fondos para el proyecto se obtienen de marcas auspiciantes. Añade que su finalidad es ofrecer una experiencia sonora diferente para la ciudad, en donde el encanto es “descubrir nueva música”. El 29 de agosto es su próxima edición gratis.  (I)

Angélica Lainez, Butaca Paradiso

‘Hay que generar nuevas dinámicas de consumo’

En un edificio situado al norte de Guayaquil, en la ciudadela Miraflores, niños, jóvenes y adultos se concentran para hablar sobre películas, sus directores y movimientos cinematográficos. Angélica Lainez recuerda la vez cuando con un amigo se propusieron aprender más sobre cine, un deseo que los llevó a realizar cine clubs, para luego consolidarse como un espacio cultural al que llamaron Butaca Paradiso.

Lainez, quien está a cargo de la dirección del espacio, cuenta que busca promover la cultura audiovisual y cinematográfica, en los que se desarrolle el pensamiento crítico y se generen conocimientos y saberes. Algo que lo hacen mediante talleres, foros, proyecciones de películas y más.  “Queremos continuar construyendo un espacio que acerque el cine a grandes y chicos”, añade la comunicadora social.

“Lo que hemos logrado a través de Butaca es construir un espacio con una programación sostenida, es decir, un lugar donde constantemente se están realizando actividades. Esto logra una fidelización de públicos”, añade.

Cuenta que el espacio tiene dos años de funcionamiento y que a pesar de encontrar ventajas para impulsarlo de manera independiente, el camino también ha estado con ciertas dificultades. “Es complicado gestionar un proyecto sin fondos estatales, ya que hay que buscar formas de financiamiento”.  (I)