Cultura

Mónica Ojeda, promesa de una generación

Mónica Ojeda, promesa de una generación

“La cultura es una necesidad”, salta como anuncio en la página de la Prince Claus Fund, que este 4 de septiembre le entregó el premio Next Generation a la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda.

Esta categoría se entrega a un individuo menor de 35 años por “logros y contribuciones sobresalientes en el campo de la cultura y el desarrollo”.

Este es el segundo año que se entrega este premio. La primera en recibirlo fue la coreógrafa sudafricana Dada Masilo.

En el jurado de selección estuvieron el arquitecto y urbanista peruano Manuel de Rivero, la curadora y artista visual de Emiratos Árabes Sheikha Hoor Al Qasimi; la holandesa Sandra den Hamer, directora del EYE Film Museum; la india Amar Kanwar, artista visual y cineasta; y Tejumola Olaniyan, profesor de lenguas y literatura africana e inglesa.

Ojeda ha publicado tres novelas. La primera de ellas fue La desfiguración Silva, ganadora del Premio Alba Narrativa, en 2014.

En 2016, publicó con la editorial española Candaya, su segunda novela Nefando, en la que narra la macabra construcción de un videojuego de pornografía infantil, en la deep web.

En 2018, publicó Mandíbula con la misma editorial, un libro que fue aplaudido por la crítica mundial.

Además, Ojeda tiene el poemario El ciclo de las piedras y la novela corta Caninos. Está por publicar con la editorial mexicana Almadía una nueva edición de Nefando. En 2021 sale la traducción de Mandíbula en francés, inglés y griego.

Entre las razones del jurado para entregar este premio figuran la “fuerte e innovadora voz que expresa”, su “verdadera fuerza a cerca de los problemas del ambiente y las experiencias de jóvenes generaciones”.

El jurado considera que la autora de Mandíbula idea “un nuevo vocabulario y estilo para transmitir imaginativamente pensamientos explícitos de una manera dinámica y persuasiva pero sin prejuicios, creando espacio para el pensamiento”.

“Tengo una forma muy particular de trabajar el lenguaje con la literatura, creo con mi prosa, que tiene bastante trabajo con la poesía, un universo propio”, dijo Ojeda acerca de este comentario.

El jurado considera elementos esenciales la exploración que lleva la autora de la “ parte más vulnerable de la existencia humana y su compromiso perceptivo con aspectos no reconocidos o negados de la sexualidad y la psicología humana”.

En su obra, Ojeda examina el miedo, el dolor, la vulnerabilidad y la perversidad dentro de relaciones confiables y estructuras de poder, y muestra cómo las vidas son dañadas por tales experiencias traumáticas” y el jurado considera que “traza audazmente su propio camino estético e intelectual e inspirar a los escritores de la próxima generación a remodelar sin temor el mundo literario”.

Ojeda no cree que “ninguna obra describa a una generación en su totalidad. Describe unos aspectos de esa generación y si es una obra trabajada con seriedad logra describir de una forma bastante precisa los deseos y las ficciones que habitan en la narrativa de una generación. En mi caso mis novelas no pretenden ser totales”. (I)