Cultura

Muere Francisco Toledo, el irreverente artista plástico mexicano

Muere Francisco Toledo, el irreverente artista plástico mexicano
Ciudad de México -

El pintor expresionista Francisco Toledo, reconocido y respetado en México tanto por su arte como por su activismo, falleció, informó anoche el presidente del país. Tenía 79 años.

“El arte está de luto”, escribió en Twitter el mandatario Andrés Manuel López Obrador, quien describió a Toledo como un “auténtico defensor de la naturaleza, las costumbres y las tradiciones de nuestro pueblo”.

La familia del artista confirmó más tarde el deceso en su página de Facebook. Dijo que una ofrenda tradicional a los muertos se estaba realizando en uno de los centros de arte fundados por Toledo en su estado natal de Oaxaca.

Toledo, quien cumplió una destacada labor como activista de izquierda, luchador social, ambientalista, promotor cultural y filántropo, residía en el estado sureño de Oaxaca, donde desarrolló gran parte de su fructífera carrera.

El diario local Milenio aseguró, citando a sus familiares, que el artista falleció víctima del cáncer.

"Desde la Secretaría de Cultura lamentamos profundamente el fallecimiento de Francisco Toledo, quien no solo fue conocido por su talento y el toque irreverente y transgresor de sus obras sino también por ser un luchador social", escribió la Secretaría de Cultura en su cuenta de Twitter.

Las enigmáticas pinturas y esculturas de Toledo retrataban los animales, colores y tradiciones de Oaxaca. Su obra, cuya brillante paleta de colores también evocaba a su estado natal, presentaba insectos, felinos y otros animales en contextos casi mitológicos.

El artista, conocido mundialmente por su espeso bigote cano y su pelo desaliñado, sacudió el statu quo de la escena artística mexicana en la década de los 60 con su nuevo enfoque de la pintura, la escultura, la impresión, el tejido de tapices y la preservación del patrimonio cultural que lo inspiró.

Su trabajo, lleno de monos, murciélagos, iguanas, sapos, insectos y esqueletos en tonos terrosos, reflejaba su origen indígena y su amor por la naturaleza.

También marcó una desviación de los muralistas que se inspiraron fuertemente en los conflictos civiles que dominaron la escena durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX en el país latinoamericano.

Sus obras están expuestas en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) -que fundó en 1988- y en museos y galerías de renombre en México, París, Nueva York y Londres.

"Su audacia brota de la certidumbre"

Toledo nació el 17 de julio de 1940 en Oaxaca, en pleno corazón de la cultura zapoteca. Fue el cuarto de siete hijos de Francisco López y Florencia Toledo. Se caso más de una vez y tuvo cinco hijos.

Desde temprana edad demostró habilidades para el dibujo y las artes plásticas. En 1960 llegó a París, donde permaneció un lustro perfeccionando su técnica. Allí conoció al también pintor oaxaqueño Rufino Tamayo.

A lo largo de su destacada carrera, se mantuvo fiel a sus orígenes a pesar de las numerosos viajes al extranjero para exponer su arte, desde Tokio a Los Ángeles. Además, rechazó toda clase de reconocimientos, preseas, diplomas y homenajes que distintas instituciones quisieron hacerle.

En los festejos por sus 70 años de vida fue su hija Natalia quien recibió el Premio Nobel Alternativo de una fundación sueca.

Mexicanos asisten al  homenaje al pintor que se realiza, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Foto: AFP. 

De niño le gustaba leer, pero nunca esperó que el escritor estadounidense Henry Miller se viera atraído por su obra y escribiera en la década de 1960 un texto del catálogo para sus exposiciones en Londres y Nueva York, en el que afirmó que "su audacia brota de la certidumbre".

Toledo también dirigió campañas para preservar el patrimonio local, luchando para evitar la construcción de hoteles, nuevas carreteras y la apertura de un restaurante McDonald's en la plaza principal de la capital de Oaxaca. Ayudó a detener un proyecto para instalar un teleférico en Monte Albán, uno de los sitios arqueológicos más llamativos de México.

Fiel a su estilo irreverente y acogiéndose a un programa de pago en especies de la Secretaría de Hacienda para cubrir sus impuestos, el artista entregó en 2001 "Los cuadernos de la mierda": 27 tomos con 1,500 imágenes de seres que defecan, entre los que destacan calaveras, perros, demonios y peces.

La serie escatológica, hecha durante su estadía en París, es una de sus obras más representativas. (I)