Cultura

Siri Hustvedt, la curiosidad del ser humano

A través de la escritura Siri Hustvedt dice que el deseo se sostiene en el tiempo a través de la narración, que el ser humano es el único de los seres que habitan la Tierra, que le busca explicaciones a los momentos que lo satisfacen, y que “solo los seres humanos se destruyen entre sí a causa de las ideas”.

Durante sus últimas publicaciones, Hustvedt, quien fue profesora voluntaria de pacientes psiquiátricos, intenta darle sentido a la realidad y el comportamiento humano desde el psicoanálisis, la filosofía y la neurociencia.

Su obra tiene fuerza por sí misma y destila lucidez, desde su afición por contar historias a través de la ficción —como hizo en Los ojos vendados— hasta los ensayos que ha publicado en títulos como La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres.

Hay periodistas que se han lanzado a preguntarle que si lo que sabe de neurociencia y psicoanálisis se lo enseñó el escritor Paul Auster, su esposo. En una entrevista con la Revista Vanity Fair, la escritora relata el episodio.

“Aún me pregunto si su comentario pretendía hacerme daño, si estaba siendo verdaderamente cruel o simplemente inocente. Tal vez solo quería creer que su escritor favorito era responsable de la educación de su mujer”, dijo.

Ahora, que fue anunciada como la ganadora del Premio Princesa de Asturias, el mismo premio que recibió Auster en 2006, cuando llevaba el nombre de ‘Príncipe’, aquella relación se ha intensificado mediáticamente.

Pero Hustvedt ha cimentado su propio territorio. Habla del cuerpo cuando habla del arte y de la posibilidad de transformarse en el otro a través del lenguaje, de la visualidad. “Su obra tiene una curiosidad por el ser humano”, dice en el prólogo de Vivir, pensar, mirar.

El jurado del Princesa de Asturias, presidido por Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, destacó que la obra de Hustvedt es “una de las más ambiciosas del panorama actual de las letras. Incide en algunos de los aspectos que dibujan un presente convulso y desconcertante, desde una perspectiva de raíz feminista”, como evidencian sus novelas y ensayos.

Además, el jurado considera que esta incidencia es fruto del papel de la escritora como “una intelectual preocupada por las cuestiones fundamentales de la ética contemporánea”.

La autora ha sido traducida a más de treinta idiomas y de acuerdo al jurado, su trabajo genera nexos que a través de su obra “contribuyen al diálogo interdisciplinar entre las humanidades y las ciencias”.

Así concluye el acta de premiación, alabando la interdisciplinariedad de su pensamiento. (I)