Cultura

Teatro Sánchez Aguilar celebra su octavo aniversario con sus puertas cerradas pero con una agenda virtual activa

Teatro Sánchez Aguilar celebra su octavo aniversario con sus puertas cerradas pero con una agenda virtual activa

En la actualidad muchos son los cumpleaños que se festejan desde el confinamiento, con pasteles horneados en casa y saludos virtuales. Hoy el Teatro Sánchez Aguilar cumple ocho años de creación, se podría pensar en una celebración nostálgica al tener sus puertas cerradas y sus salas vacías, pero su directora María Cecilia Sánchez, también directora ejecutiva de la Fundación Sánchez Aguilar, prefiere demostrar una actitud positiva.

“Este tiempo nos sirve para crecer para adentro, para ver para el futuro, para evaluarnos, para ver cómo hemos hecho las cosas para la comunidad e internamente”, sostiene Sánchez, quien califica su labor como apasionante y enriquecedora.

La construcción del teatro tomó 18 meses, una nota musical (la clave de sol) de cuatro metros de alto –junto a otras esculturas– recibe a sus visitantes –que puede llegar a un aforo de hasta 1100 personas en su capacidad total–.

Por su escenario han pasado artistas nacionales e internacionales, su temporada de estreno duró seis semanas en la que se dio espacio a la danza, teatro, música, flamenco, tributos, dejando como primera impresión que se trataba de un teatro con una cartelera diversa.

Y es esto lo que destaca su director artístico, Ramón Barranco. “Es importante dirigirnos a una multitud de públicos... el apostar por dar a conocer todo tipo de estilos, de formas de hacer...”, sostiene.

Barranco desea que la única distancia entre el teatro y el público sea la física –está situado en el kilómetro 1,5 de la vía a La Puntilla, en el cantón Samborondón–. “Intentamos llegar a todo el público, además tenemos obras que trabajamos de manera social, haciendo que sea asequible –económicamente, sobre todo–”, señala Barranco, quien apunta que las fronteras son imaginarias.

Respecto a que si se ha cumplido en estos ocho años con los objetivos planteados, menciona: “Uno siempre quiere llegar a más, es parte de la excelencia (...); en gran medida parte de nuestra misión y visión la hemos cumplido y en algunos casos la hemos cumplido con creces, creo que nos queda otras cosas por ir consiguiendo...”.

Agrega que la mirada del teatro también se dirige a sembrar nuevos dramaturgos ecuatorianos, algo que dice lo van consiguiendo con la Maratón del Teatro. En este contexto menciona el concurso Ur-band, del que han emergido algunas bandas juveniles; el proyecto La Nave, donde se fomenta todo tipo de arte.

De esta manera el teatro también mantiene un perfil doctrinal, cumpliendo con el lema “Educar es liberar” de su promotora, la Fundación Sánchez Aguilar.

En la actualidad, indica que se está pensando en la posibilidad de transmitir obras de teatro desde las salas del lugar. Mientras tanto, ofrecen talleres digitales, conversatorios en vivo y los martes y jueves presentan el Festival De Otra Música por Facebook Live. (I)

El sueño es legar algo que no solo sea comercial, sino que perdure para las futuras generaciones y que eleve el espíritu... La realización del teatro es muy importante para mí y mi familia...”, Carlos Sánchez Aguilar,presidente de la Fundación Sánchez Aguilar (Marzo, 2011)