Cultura

Zoco, un espacio alternativo para el comercio de arte contemporáneo

Zoco, un espacio alternativo para el comercio de arte contemporáneo

El trueque no es una herramienta de intercambio nueva. Los primeros pobladores de las Américas lo usaron cuando llegaron los españoles a lo que llamaron el Nuevo Mundo, pero se estima que hace 10.000 años ya existía esta práctica.

En Ecuador todavía hay comunidades que acuden a esta alternativa para su sobrevivencia, sobre todo con ferias agropecuarias, pero Zoco ha sido concebido como un experimento para los interesados en adquirir arte, que se fundamenta precisamente en el trueque.

En este espacio los artistas exponen sus obras de pequeño formato y los que las desean proponen bienes o servicios, equiparados con el valor monetario de la obra.

Paulina León, su promotora, asegura que este espacio se creó “pensando en la posibilidad de fomentar otras economías posibles”.  El propósito es fomentar el coleccionismo sin que lo económico sea una limitante. “Nos interesa que cada vez más gente tenga arte contemporáneo en su casa”, dijo.

Por otro lado, busca que a partir de un precio marcado (no mayor a los $ 350.00), las personas puedan ofrecer aquello que pueden o saben hacer y que “el capital económico se sustente en el capital social”.

En su segunda edición, en 2018, el artista Gabriel Arroyo tuvo suerte en Zoco. Pudo canjear un dibujo digital por tres litros de miel que le ofreció el propio apicultor. “Se los di a mi mamá porque ella consume mucha miel”, dice. Otra obra la cambió por una canasta de productos orgánicos, y una tercera por 20 entradas a un teatro.

Gabriel conoce que existen algunas ferias de trueques en el país para intercambiar stickers y fanzines, y la posibilidad de recibir algo a cambio de su obra le animó a participar en el espacio de Zoco. La tercera edición estará abierta hasta el sábado 30 de noviembre en la galería Arte Actual de Flacso.

Ese día, ante la vista de todos, se abrirán los buzones en los que los interesados podrán escoger las obras que han seleccionado y proponer el canje por bienes o servicios. Los artistas también pueden sugerir qué les gustaría recibir a cambio, por ejemplo una máquina de hacer esculturas, la estancia en una casa en la playa, un televisor, una cámara fotográfica, una bicicleta, pinturas, lienzos, servicios de construcción y carpintería, entre otros.

También proponen el servicio de la realización de una página web; recibir clases de pintura inicial; servicios dentales; de diseño editorial; enmarcación; bastidores; pinceles; macetas de cerámica, y lámpara de escritorio.

En este contexto fue presentada la publicación Doméstika: arte, trabajo y feminismos, que es donde está recogido el fundamento conceptual de esta propuesta ya llevada a la experimentación social, una compilación que estuvo a cargo de Paulina León, Gabriela Montalvo y María Fernanda Troya.

En esta tercera edición de  Zoco participan los artistas Sara Clavijo; Jénnifer Pazmiño; Fernando Falconí; Pilar Flores; Ilowasky Ganchala; María José Mejías (Pepa Ilustradora); Flora De Neufville; Martina Samaniego; Daniel León (Palaminga); Pamela Suasti; Byron Toledo; Brenda Vega; Rubén Yaselga y Moisés Yunga.

“Me parece que es una alternativa novedosa y bastante saludable para la economía”, dijo Ilowasky, quien participa con cuatro dibujos. En su opinión, el hecho de que el mercado de arte en el país sea complejo merece una mirada introspectiva “porque si el mercado no crece puede ser por falta de calidad”.

Brenda Vega, profesora de Arte en la Universidad San Francisco de Quito, dice que el mercado está, pero “no existe la predisposición de la gente a comprar las obras o a pagar lo que un artista propone que debe ser pagado”.

En cuanto a la responsabilidad social en la formación del gusto por el arte, ella opina que depende de muchos factores, por un lado los artistas y por otro el Estado en la educación de la apreciación desde etapas tempranas.

Pepa Ilustradora está expectante sobre  lo que le resultará en lo personal. Asegura estar “súper ansiosa en ver qué sale”. También llegó a Zoco invitada por Paulina León. Omar Morales, estudiante de Artes Plásticas de la Universidad Central, considera que esta idea es magnífica para fomentar el mercado del arte y promover la obra de sus autores.

Elizabeth Espinel, artista visual, dice que en Ecuador, en cambio, no hay un mercado tan amplio y que es difícil vivir exclusivamente de su obra.  “Actualmente es complicado, no estoy viviendo de mi obra artística, sino de hacer trabajos de diseño como freelance”.

“Me motiva de Zoco que incentiva a que  la gente haga trueque nuevamente y esa dinámica del No dinero”, dice Pamela Suasti.

Palaminga valora que Zoco proponga un sistema diferente de comerciar. Le provoca participar por lo que exhibe y se propone. Sin embargo, opina, el truequear pone en evidencia una serie de problemáticas dentro del comercio del arte. “Es muy difícil ver el arte como un bien comercial y no solamente como un lujo”. (I)