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Denis Dau: ¿Qué está pasando en nuestra dirigencia?

Denis Dau: ¿Qué está pasando en nuestra dirigencia?

Salvo algunas excepciones, en estos últimos años las instituciones respetables y con historia han tenido que ser observadas y auditadas por organismos superiores. Como ejemplo está la Federación Deportiva del Guayas, emblemática desde su nacimiento por los logros de sus deportistas al defender con pundonor los colores de su provincia y de su país. Hoy con tristeza y fiebre alta está agonizando, y aún más en su infraestructura, esas áreas en donde los deportistas dejan tanto sudor y lágrimas por mejorar su rendimiento. La pregunta es ¿hasta cuándo será intervenida? Y que luego de esa fecha pueda ser conducida por una dirigencia noble, capacitada y conocedora en planificación. Los colores celeste y blanco están caídos.

Otro organismo en situación similar es la Federación Ecuatoriana de Fútbol, su historia está llena de esfuerzos y de sacrificios hasta obtener una infraestructura de primer nivel. Con el paso de los años fue ganando presencia en las arenas, al llegar a ser su selección de mayores protagonista en tres mundiales y la sub-20, obtener un título Sudamericano, como reciente última hazaña. Hoy pasa por problemas en su dirigencia, cual más quiere llegar a lo más alto del palo ensebado, dirigirla a su antojo, dando una pésima impresión ante la dirigencia internacional. Actitud incompresible desde los cuatros puntos cardinales. Esperamos que haya reflexión al respecto entre los dirigentes del balompié nacional.

En el Estado hay dependencias que deben velar con programas en salud, cultura y deporte para la niñez, juventud y personas mayores; el resultado de sus trabajos es inaceptable por ser deficiente.

Mientras tanto en el fútbol profesional, en sus series A y B, sigue sin definirse el formato de juego; la LigaPro no encuentra consenso en el tema que se está diluyendo en fechas. Es una situación por demás vergonzosa.

En el mapa deportivo del Ecuador debe haberse presentado fisuras en instituciones, muchas resueltas por sus directivos a base de diálogos, entendimientos y fórmulas puestas en una mesa de trabajo. Es cierto que nadie es perfecto en la tierra, pero las responsabilidades son un acierto cuando se trabaja de buena fe, incondicionalmente y buscando el norte, ese norte de triunfos y de hazañas históricas y gloriosas.

No más palabras... (O)