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Jorge Barraza: El FC Barcelona, de mejor equipo del mundo... a esto

Jorge Barraza: El FC Barcelona, de mejor equipo del mundo... a esto

“Arda Turan cierra su calamitoso ciclo blaugrana”. Pese al rotundo título del diario Sport, la noticia pasó casi inadvertida: sucede que el (¿exfutbolista…?) turco parece un personaje lejano, tapado por el polvo del olvido. Es otra de las tantas ruinosas operaciones de los últimos seis o siete años con las cuales el FC Barcelona cumplió lo que parece un cometido insólito: destrozar el potencial de su equipo a base de monumentales erogaciones. Turan, un discontinuo jugador que Simeone ansiaba quitarse de encima del Atlético de Madrid, fue fichado por 34 millones de euros más 7 en variables (cobradas casi todas) y con un salario millonario por cinco años de contrato. No jugó los primeros seis meses al estar suspendido el Barça por la FIFA para incorporar jugadores (cabe preguntarse entonces para qué lo fichó). Pero lo pagó. Luego de dos años en los que ni fu ni fa, fue de hecho extirpado del plantel; se lo dio a préstamo al Başakşehir, un ignoto club de Estambul que nunca fue campeón, por dos años y medio. O sea, lo desaparecieron. Desde luego pagándole una parte suculenta de sus haberes hasta la finalización del vínculo. El martes, por fin, se cerró el capítulo Turan.

Arda es apenas una minúscula mancha en el lamentable traje de esta directiva catalana. Ni se compara con el tridente Coutinho-Dembélé-Griezmann, que costó alrededor de 500 millones de euros y ha tenido un esperpéntico rendimiento futbolístico. Los tres con sueldos estratosféricos que luego dificultan no ya transferirlos a otros clubes, sino incluso cederlos gratis a préstamo, porque el club azulgrana es el que paga los honorarios más altos del mundo con mucha diferencia y los otros no pueden asumir tales emolumentos. Por Coutinho, el segundo pase más caro de la historia del fútbol, se busca afanosamente colocarlo en algún lado aunque sea para salvar la ficha del jugador.

Antes y después hubo cantidades de pases fallidos como André Gomes, Paco Alcácer, Aleix Vidal, Douglas, Digné, Vermaelen, Malcom, Jeison Murillo, Prince Boateng, Yerry Mina, Todibo, Wagué, Junior Firpo (un enigma el cómo llegó ahí)… Un caso paradigmático es el de Alex Song, quien confesó recientemente: “Cuando hablé con el director deportivo del Barcelona me dijo que no iba a jugar mucho, pero no me importó porque sabía que iba a ser millonario, por eso fui”; a Song se le hizo un contrato por cinco años de 5,5 millones cada uno; estuvo dos temporadas, embolsó 11 M€ y un bono por ser campeón 2013 y luego le encontraron un club para darlo a préstamo. Debe aclararse que cuando se habla de 5,5 son limpios, el club carga con los impuestos, que casi duplican la cifra.

Se dejó escapar a Neymar teniendo convenio en vigor, con lo cual perdió enorme potencialidad ofensiva; no renovó a Dani Alves cuando aún estaba impecable (la razón era que el brasileño pedía dos años de prórroga y el club le ofrecía uno) y luego debió penar cuatro años por un lateral derecho, puesto en el que recién está afianzándose Semedo y en el que se dio todo tipo de ventajas con Sergi Roberto, que es volante. Le abrió la puerta a Adama Traoré, hoy gran revelación en el Wolverhampton inglés; quedó libre el japonés Kubo, fichado de inmediato por el Real Madrid (hoy en Mallorca). Llegó Paulinho, marcó 9 goles en una temporada siendo volante de corte y se lo traspasó al año de nuevo a China solo para ganar 10 millones.

Hubo casos extraños como el del zaguero francés Mathieu, al que se contrató por una suma considerable con 31 años. Todo ello sin contar la romería de fichajes menos costosos para el Barça “B”, que se espera puedan llegar en un par de temporadas a primera. Ninguno llegó. Aparte, deterioró su imagen de club señorial sacando a la brava a Coutinho y Dembélé, a quienes incluso indujo a rebelarse con sus anteriores equipos para forzar su salida, y a Griezmann sin la anuencia del Atlético de Madrid. Así, temporada tras temporada, fue perdiendo potencial y desperdiciando años de oro de Messi, en lugar de rodearlo convenientemente. Se fueron retirando Puyol, Xavi, Iniesta, Alves, Mascherano, grandes cracks, y el plantel envejeciendo, sostenido siempre por Piqué, Busquets, Messi. En el medio, un festival de pases a precios siderales y de nulo rendimiento, con el agregado de abultadas comisiones. Pero, además de empobrecer la dotación, la achicó a niveles inexplicables. En este mismo curso llegó a tener apenas 14 profesionales disponibles para alinear, una entidad que ha rozado los mil millones de euros en contrataciones.

Lo mismo fue cayendo el nivel de los técnicos. De Guardiola, un número uno mundial, fue decreciendo hacia Tito Vilanova, Martino, Luis Enrique, Valverde, ahora este señor Setién, cuyo mejor antecedente es un paso gris oscuro por el Betis. Ahora, con la liga semientregada en bandeja al Real Madrid, se rumorea que le darían salida porque al club le queda un último cartucho: la Champions. Que parece un objetivo irreal: jugando como juega el FC Barcelona, es utópico hacerle frente a los potentes Bayern Munich, PSG, Manchester City.

Su única carta sigue siendo Messi. El martes, ante el Atlético de Simeone (que pone el bus atravesado en su área), no generó una sola situación de gol elaborada con juego. El primer gol llegó por un córner envenenado de Messi que rozó en Diego Costa y se metió. El segundo, por un penal de Messi. Dos penales de Saúl le dieron el empate al cuadro rojiblanco. Es un equipo sin ideas, sin fútbol, para el cual cada partido es una angustia, llámese Atlético, Leganés o Celta. De aquel ballet que entre 2009 y 2012 dio festivales jamás igualados de fútbol-arte no queda nada más que un nombre: Messi. De todo lo demás se encargó su propia directiva con una maza. (O)