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Ricardo Vasconcellos Rosado: Alfonso Quijano, el único 'King' de nuestro fútbol

Ricardo Vasconcellos Rosado: Alfonso Quijano, el único 'King' de nuestro fútbol
Nueva Jersey -

La noticia corrió por toda la ciudad al lomo de ese huracán que son las redes sociales: falleció Alfonso Quijano Johnson. En este tiempo trágico en que debemos despedir a tantos amigos, no dejó de sobresaltarnos el dato funesto dadas la admiración y amistad de muchos años con el recordado futbolista de antaño.

Sus amigos del club Morumbí, encabezados por Tito Jurado y Milton Pérez, se encargaron de verificar si el legendario exdefensa había rendido tributo a la vida. Indagaron a sus parientes, lo buscaron en su domicilio y la bruma trágica afortunadamente se disipó: Quijano estaba vivo. No pasa por el mejor momento de su salud cuando cumplió ya 77 años, pero tiene ganas de vivir, disfrutar del afecto de su familia, de sus amigos y de los miles de seguidores del balompié que lo vieron en sus grandes jornadas con la divisa de Barcelona y con la tricolor nacional.

Por tradición los marcadores de punta izquierda fueron técnicos pero impiadosos. Así era desde la época de Lucho Jordán Luna, cuando los toreros retornaron a la primera división en 1942 y se jugaba en el viejo estadio Guayaquil.

Cuando Barcelona empezó a convertirse en ídolo en 1947, empezó la fama de Juan Benítez al que temían todos los aleros izquierdos, incluido el bronco puntero argentino Juan Avelino Pizauri, de Emelec, con quien se escenificó el primer duelo de los Clásicos del Astillero. Benítez se retiró joven todavía y Barcelona le dio la alternativa a Luis Jurado, al que apodaban el Niño, mote que no tenía nada que ver con lo implacable de su marca.

A Jurado lo sucedió Miguel Esteves, un gran jugador que, como Jurado, provenía de los juveniles. Tenía un rostro infantil que no cuadraba con la manera con que sus piernas chuecas chocaban a los aleros zurdos. Finalmente llegó Ubaldo Herrera, un marcador de gran técnica que no estaba en la línea de sus antecesores. Era más un volante, por lo que el ídolo buscó un futbolista fuerte, aguerrido, luchador. Dick Torres tuvo su oportunidad, pero Felipe Vera ya había recomendado al zaguero lateral de la selección amateur de Guayaquil: Alfonso Quijano Johnson, muy popular en la cancha del Unamuno.

Debut en 1962

Tenía 19 años cuando debutó en un disputado Clásico del Astillero por el torneo profesional de Asoguayas (septiembre de 1962) marcando nada menos que a Clemente de la Torre. Barcelona venció 3-2 y Quijano se ganó el puesto. Formó en 1962 y 1963 una zaga memorable con Vicente Lecaro, el brasileño Jair y Luciano Macías. Por su lado pasaba el hombre o la bola, nunca los dos. Con Macías se alternaba para incursionar en el ataque, lo cual no era común en ese tiempo. Mauro Velásquez Villacís dijo de Quijano en el libro Historia del Barcelona SC (1986): “Durísimo en la marca, jugando muchas veces al filo de la expulsión, poseía, sin embargo, grandes condiciones técnicas que lo llevaban a proyectarse al ataque como muy pocos laterales ecuatorianos”.

El público vibraba cuando un puntero se atrevía a desafiarlo y empezaba un bailecito que terminaba con el provocador revolcado en el césped o en la pista atlética. No solo era fuerza. Tenía una gran clase, pero no toleraba los desafíos. Recuerdo una anécdota en el Modelo cuando llegó Vélez Sarsfield de Argentina, un equipo con grandes jugadores, pero acostumbrado a ganar al braveo. Por la izquierda alineaba uno de los mejores zurdos gauchos: Juan Carlos Carone, al que apodaban Pichino. Nadie le advirtió de los arrestos de su marcador y apenas iniciado el partido le hizo a Quijano varios firuletes y ensayó un túnel. Alfonso solo lo miró y le advirtió que por ese lado no volviera con sus amagues. No tardó mucho Pichino en regresar y cuando cruzaba sus botines sobre el balón, Quijano lo elevó por los aires y el argentino por poco cayó en el velódromo. Después fugó y se lo veía ayudando a su defensa.

'El Rey'

Desde entonces Quijano empezó a ser llamado el Rey o el King. Era un mimado de la afición por su valentía. No se achicaba nunca ante nadie. En 1964 pasó a formar la inmortal Cortina de Hierro, una línea defensiva inigualable en la que se juntaron a él Vicente Lecaro, Luciano Macías y Miguel Bustamante. Con ellos Barcelona fue campeón de la Asociación de Fútbol del Guayas en 1963, 1965 y 1967, y campeón nacional en 1963, 1966, 1970 y 1971. El mundo se perdió de ver a esos grandes jugadores cuando una maniobra arbitral, fraguada en los cenáculos de los poderosos, nos privó del cupo para el Mundial de Inglaterra 1966.

Alfonso Quijano, el King del estadio Modelo y de cualquier cancha, defendió la casa de Barcelona en 30 partidos de los torneos de la Asociación de Fútbol, 93 por campeonatos nacionales, 15 de Copa Libertadores. Su paso por el balompié llena muchos capítulos de la historia de nuestro deporte. Fue un grande y lo seguirá siendo en la memoria que conserva el rastro imperdible de sus formidables momentos. (D)