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Santiago Quintero busca llegar 'sin pies' a las cimas de los Himalayas

Santiago Quintero busca llegar 'sin pies' a las cimas de los Himalayas
Quito -

Con limitaciones físicas y falta de apoyo financiero, pero con la motivación de ver la bandera ecuatoriana en la cima de los picos más altos del mundo, el montañista capitalino Santiago Quintero (46 años) retoma en este 2021 su proyecto de llegar a las 14 cumbres del mundo, sobre los 8.000 metros. Una operación de corazón en el 2019 y luego la pandemia detuvieron su ilusión, pero ahora resurge un plan que arrancó en el 2009.

¿En qué consiste el proyecto y qué trabas ha encontrado?

Lo llamo Ecuador en todo lo alto 14 x 8.000 y consiste en subir a la cima de las 14 montañas que superan los 8.000 metros de altura. Este proyecto lo empecé en el 2009 (Broad Peak, Pakistán-China) y en el 2017 subí la octava montaña (Dhaulagiri, Nepal), luego se paró el proyecto por financiamiento y un problema de salud que se presentó.

¿Qué problema?

Descubrieron que nací con un foramen oval en el corazón y debía hacer una operación que es costosa, pero en el país no tuve buenos resultados. Busqué ayuda con patrocinadores y pude viajar a Colombia para operarme. Tengo el visto bueno médico para retomar las ascensiones. Eso en el 2019. El año pasado la pandemia cortó todo auspicio y planificación.

¿Cómo sigue el proyecto?

Se reactiva. Tengo la posibilidad de retomar la planificación, en realidad desde septiembre estoy en eso. Es una representación del país, en un proyecto que tiene obstáculos, como mi amputación de la mitad de mis pies (Aconcagua, 2002). Cumplir este proyecto realza valores y genera muchas sensaciones de alegría y positividad.

¿Cuánto ha cumplido del proyecto y qué le falta?

He subido al Everest, Dhaulagiri, Broad Peak, Manaslu, Makalu, Cho Oyu, Gasherbrum II y Shisha Pangma. Lo retomo este año, me faltan seis picos: tres en Nepal, con Kanchenjunga, Lhotse y Annapurna; y tres en Pakistán, con K2, Nanga Parbat y Gasherbrum I. De estas seis montañas hay cuatro que son muy complejas.

¿Cómo tiene definido el plan?

Lo ideal sería ir al menos a dos picos este año, pero por las condiciones de la pandemia es complicado. Apuntaremos a uno solo, Pakistán sería el objetivo, para eso estamos ya en trámites, visados y esas gestiones. Tengo 46 años y quiero terminar el proyecto hasta los 50.

¿Cuáles son los preparativos primordiales para emprender una expedición de estas?

Existe una preparación física exigente, pasar exámenes médicos, a modo de los futbolistas cuando hacen pretemporada; luego está el equipo esencial, que en mi caso empieza con unas prótesis ($ 5.000) y unas medias especiales de gel. Para todo es el financiamiento que, por ejemplo, para ir al K2 estaría por los 35.000 dólares. Los costos son altos, y además están los trámites de visados y permisos para las ascensiones.

¿Cómo surgió la idea de emprender este plan?

Empezó cuando tenía 14 años. Me enamoré de las montañas, ha sido mi pasión. Me hice guía de montaña y llevo 25 años con el trabajo de cumplir el sueño de turistas que buscan escalar montañas de Sudamérica, pero mi sueño personal era ir a los Himalayas y sus picos de 8.000 metros, que para el montañismo es como cualquier competencia cumbre del deporte.

¿Qué otros proyectos encaró?

El más complejo fue el Aconcagua (Argentina), por las consecuencias. Enfrenté la cara sur en solitario, el trayecto se complicó, me congelé los pies y me amputaron la mitad; desde ahí fueron cinco años para ponerme de pie, eliminar dolores insoportables y superar el trauma psicológico de perder mis pies.

¿Cuál sería el panorama ideal para este año y su proyecto?

Juegan muchos factores. Depende de que resista el cuerpo, en mi caso los pies. Luego sería subir una montaña entre abril y mayo, regresar al país y luego ir por otra entre junio y agosto, pero los factores climáticos también juegan mucho.

¿Qué lo mueve para cumplir este tipo de ascensiones?

Más allá de la pasión, es demostrar que un ser humano con prótesis logre con toda su parafernalia subir a estos picos. Que salga bien todo eso es casi un milagro, y eso hay que transmitirlo. Esta es la historia de un ecuatoriano sin pies en las montañas, una locura que va más allá de cualquier cosa.

¿Hay límites o plazos personales que se ha impuesto?

La línea de riesgo es muy delgadita y de las decisiones depende mucho completar el proyecto. Lo ideal sería cerrar el proyecto en tres años, pero voy paso a paso, es un ejercicio de humildad que quiero cumplir. (D)