Economía

'Guayacos' deben adaptarse a una nueva sociedad, tras cambio de semáforo sanitario

'Guayacos' deben adaptarse a una nueva sociedad, tras cambio de semáforo sanitario

La mañana de este martes 19 de mayo de 2020 transcurrió con la misma tónica de semanas atrás en el sector de la Florida, al norte de Guayaquil: vendedores informales ofreciendo víveres en las aceras de la vía principal y residentes comprando.

Una realidad repetida durante este mes en otras zonas de la ciudad y que expone que, al menos, la actividad comercial en cuanto a productos de primera necesidad viene fluyendo sin la necesidad del cambio de semáforo sanitario de rojo a amarillo, que formalmente iniciará este miércoles.

En este nuevo escenario en el cual se reducirá el horario de ciertas medidas como el toque de queda y la restricción vehicular, se espera que el comportamiento ciudadano continúe siendo cuidadoso, a fin de evitar que surja un nuevo brote de coronavirus en la Perla del Pacífico.

Para la psicóloga Marcia Colmont, ello implica que la gente comprenda que esta etapa no implica volver a las calles como si nada hubiera ocurrido y como si la pandemia ha finalizado. Más bien se trata de una flexibilización de medidas preventivas.

“Vamos a tener que reaprender a manejarnos como sociedad, como por ejemplo al tener que incorporar el uso de mascarillas, el distanciamiento, etc. Porque saldremos del confinamiento a una nueva realidad, una realidad desconocida con la cual tenemos que aprender a vivir”, enfatiza.

‘Guayacos’ deben adaptarse a una nueva sociedad, tras cambio de semáforo sanitario

Colmont refiere que la actitud responsable o despreocupada de la ciudadanía ante la transición semafórica, dependerá de qué tan arraigados estén en cada quien factores psicológicos como la madurez, la solidaridad y la responsabilidad social. Incluso entra en juego el nivel de autoestima de un individuo, pues de ella dependerá el cuidado que tenga para sí mismo y para los demás.

La profesional indica que la vuelta a la normalidad, no solo en el Puerto Principal, sino en otras localidades del país, significa un reto en el que la población deberá reeducarse y reinventarse para buscar nuevas formas de realizar las mismas cosas de antes.

“El ecuatoriano, y el latino en general, comúnmente actúan de manera desordenada, o como se conoce vulgarmente, son ‘hijos del rigor’, al cual se lo debe de amenazar con el castigo primero, para que de esta forma obedezca o cumpla las ordenes o lineamientos emitidos por las autoridades”, opina Colmont.

Añade que esta identidad no está ligada a una clase social específica, sino que es una característica casi generalizada. Por ello hay que tener en cuenta que “no volvemos a la normalidad que conocíamos, sino que tenemos que crear una nueva normalidad”.