Economía

Los contratos a futuro permiten explicar debacle histórica del petróleo

Los contratos a futuro permiten explicar debacle histórica del petróleo
El precio del barril de petróleo WTI para entrega en mayo en Nueva York se desintegró este lunes 20 de abril y terminó en negativo a -37,63 dólares el barril, frente a 20,43 del barril para junio, un fenómeno que se explica en parte por los contratos a futuro.
Esta gigantesca diferencia entre estos dos contratos a plazo se explica por las decisiones de inversionistas y especuladores. Cuando compran estos contratos a futuro, se comprometen a hacerse del crudo físicamente a un precio y fecha determinados con anticipación.
Así, para el contrato con vencimiento en mayo del WTI, que expira el martes al cierre del mercado, los inversores tienen dos opciones: vender el petróleo o almacenarlo para venderlo más tarde.
Sin embargo, las reservas de crudo en Estados Unidos están cerca del límite tras un fuerte aumento en las últimas semanas, lo cual hace el almacenamiento de oro negro más difícil y caro.
La Agencia de Información sobre Energía (AIE) de Estados Unidos aseguró que las reservas de petróleo subieron en 19,25 millones de barriles la semana pasada en el principal productor y consumidor mundial de oro negro. Se trata del mayor incremento desde que se llevan estas estadísticas.
La consultora Rystad Energy consideró el lunes que no queda espacio para más de 21 millones de barriles en la terminal de Cushing (Oklahoma, sur), donde se almacena el crudo referencia del WTI.
Ante esta situación inédita debida a la caída de la demanda por la pandemia de coronavirus y un mercado con sobreoferta, los barriles para entrega en mayo perdieron todo su valor y los inversores quieren deshacerse de ellos y tienen que pagar para hacerlo.
"Actores de talla media pagan a los 'compradores' para deshacerse de sus volúmenes de petróleo porque el límite físico de reservas está por alcanzarse. ¡Y pagan caro!", explicó la analista Louise Dickson, de Rystad Energy.
Para esa especialista esto significa que "cierres costosos, incluso quiebras, podrían costar menos caro a algunos productores que pagar decenas de millones de dólares para deshacerse de lo que producen".
Quienes pueden almacenar y vender más tarde apuestan a que las cotizaciones subirán después, y que el consumo mundial de crudo y productos refinados retomará con la reactivación de la economía.
Esta situación se traduce por un fenómeno de reporte, con precios que suben a medida que el plazo del contrato es más lejano en el tiempo.
Por eso, el contrato de WTI para entrega en julio terminó en 26,28 dólares y el de agosto en 28,51 dólares.