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ADN y sangre de animales dan luces para frenar el COVID-19

ADN y sangre de animales dan luces para frenar el COVID-19
Estados Unidos -

AGENCIAS-REDACCIÓN

Más de un centenar de investigaciones sobre vacunas contra el COVID-19 están actualmente en curso en todo el mundo y ocho de ellas ya están en el nivel de ensayos con humanos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En todo ensayo, antes de cumplir con las tres fases que exige la bioética, existe la fase preclínica, que comprende estudios en sistemas de cultivos de tejidos o células y pruebas en animales, como ratones o monos, para evaluar la seguridad de la vacuna y su respuesta inmunológica que permita tener noción de una dosis inicial para arrancar con la primera fase en humanos.

En coronavirus anteriores, como el SARS y el MERS, y en el habitual desarrollo de fármacos para humanos, el macaco rhesus es la especie de primate utilizada debido a que su ADN tiene una similitud de más del 90 % con el del hombre.

En el caso de las pruebas del SARS-CoV-2, mejor conocido como COVID-19, esta especie al ser infectada padece síntomas similares a los vistos en la mayoría de los casos humanos, como son los problemas respiratorios, afección pulmonar y altas cargas virales contagiosas en nariz y garganta, según registra BBC.

“El establecimiento del macaco rhesus como modelo animal en el tratamiento contra el COVID-19 aumentará nuestra comprensión de la patogénesis de esta enfermedad y ayudará al desarrollo y la prueba de contramedidas médicas”, explica Vincent Munster, experto del Laboratorio Rocky Mountain del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

Y las pruebas en los macacos ya parecen dar los primeros resultados positivos. Un estudio recién publicado en la revista Science ha examinado el grado de protección frente al virus en la especie y concluye que la infección inicial crea anticuerpos que son neutralizantes y protegen de una segunda exposición al coronavirus.

Con la respuesta de la enfermedad en los macacos, especialistas estiman que no hay que temer a las reinfecciones del virus y consideran que la situación puede dar pie a una vacuna inmunoprotectora.

En la carrera del centenar de vacunas contra el virus existente, Tailandia ha sido el último en sumarse y como otros países ha apuntado a realizar test con macacos.

El Centro tailandés de investigación junto con la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, que son los responsables del proyecto, indican que esperan poder comercializar de aquí a fines de 2021 una vacuna contra el virus y estiman para octubre empezar pruebas en humanos.

“Esperamos producir una vacuna que será comercializada a un precio más abordable que en Europa o Estados Unidos”, dice Suchinda Malaivitjitnond, directora del centro.

Hasta el momento, una de las vacunas experimentales más avanzadas en el mundo es la de la sociedad estadounidense de biotecnología Moderna, a la que el Gobierno de Estados Unidos otorgó 500 millones de dólares.

Además de los macacos, las investigaciones para hallar algún tratamiento contra el coronavirus han apuntado a las alpacas, un camélido que habita en Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, y que según estudios, en su sangre podría estar la clave para combatir al COVID-19.

Por varios años las virtudes de la alpaca han sido objeto de estudio. Una investigación de 2018 del Instituto Scripps de California determinó que su sangre posee anticuerpos con el potencial de combatir todos los tipos de gripe, publicó el diario La Tercera de Chile.

Con la llegada del COVID-19 un equipo de investigadores de la Universidad de Texas, los Institutos Nacionales de Salud (NIH), ambos de EE. UU., y la Universidad de Gante, en Bélgica, anunciaron el desarrollo de un tratamiento contra el virus a través de la combinación de dos moléculas de anticuerpos producidas por las alpacas, que en pruebas iniciales bloquearon la capacidad del virus para infectar las células.

Según los científicos, un aspecto positivo en las pruebas con alpacas es que no apunta a lograr una vacuna, sino un tratamiento. Las vacunas entrenan al sistema inmunológico para dar una respuesta, en cambio, un tratamiento puede ser empleado directamente para prevenir la enfermedad y podría ser usado en pacientes que presenten los síntomas.

Sin embargo, pese a que los animales pueden facilitar el camino para hallar un tratamiento efectivo contra el virus, el rechazo a este tipo de ensayos preclínicos ha surgido y como respuesta también se encuentran en marcha en todo el mundo una serie de experimentos sin utilizar animales.

El grupo defensor de los animales PETA dice que “dada la escala y la gravedad de esta pandemia, los investigadores no pueden permitirse perder tiempo conduciendo pruebas inservibles en animales”.

La organización destaca que los NIH comenzaron a probar sus proyectos directo en humanos, demostrando que los resultados en animales son irrelevantes y se podrían obviar. Los NIH afirman que 95 de cada 100 fármacos que pasan pruebas en animales fallan en pruebas con humanos. (I)

Otros tratamientos

Remdesivir
El antiviral, creado para el ébola, se muestra eficaz contra el virus. Un ensayo realizado en más de mil personas demostró que reduce el tiempo de recuperación de los pacientes.

Ivermectina
El antiparasitario, usado contra la oncocercosis, evidenció en cultivos celulares que es capaz de matar virus en 48 horas, según un estudio de la Universidad de Monash. Expertos esperan ensayos en humanos.

Antivirales contra el mal de Gaucher
Según el Instituto de Investigaciones Biológicas de Israel, dos fármacos usados contra la enfermedad de Gaucher mostraron eficacia contra el virus reduciendo su replicación y destruyendo células infectadas.