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Cárceles para los migrantes no dan abasto en México

Cárceles para los migrantes no dan abasto en México
México -

En la estación migratoria Siglo XXI la pesadilla empeora con la llegada de más migrantes detenidos: cubículos de 4x3 metros para 50 personas, heces que rebosaban las letrinas, falta de comida y agua.

Las mujeres duermen en los pasillos o en el comedor entre ratas, cucarachas, excrementos de palomas, niños llorando, madres reciclando pañales y el desprecio de los guardias. “Nos tiraban ahí como animalitos”, dice una joven hondureña.

Miles de migrantes que entran a México de manera irregular acaban en este lugar, considerado el centro de detención migratoria más grande de América Latina. Ubicado en Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, la vida transcurre en la estación Siglo XXI lejos del ojo público y se han denunciado reiterados abusos que se incrementaron con el hacinamiento.

El Instituto Nacional de Migración (INM), encargado de las instalaciones, negó a The Associated Press permiso para visitarlas y no respondió. Pero una veintena de migrantes, funcionarios y miembros de ONG describieron el centro como un lugar insalubre, sobrepoblado y donde reina la arbitrariedad de los agentes al mando. La mayoría hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

EE.UU. presiona para que México frene el ingreso de migrantes y advierte con imponerles aranceles si no lo logra. Aunque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha lanzado un plan con el envío de 6.000 militares al control migratorio, diversos observadores advierten que México no tiene los medios para albergar a más detenidos.

Si se detiene a más migrantes, “no se cuenta con la infraestructura correspondiente”, dijo el jueves Edgar Corzo, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Esta entidad oficial denunció a finales de abril que había más de 2.000 personas en la Siglo XXI, un lugar construido para 960. Cientos fueron trasladados a otras instalaciones, pero la semana pasada había 1.230 migrantes, según Corzo. Otras instalaciones en Tuxtla Gutiérrez, también en Chiapas, albergaban a 400, aunque están habilitadas solo para 80.

“No imagino la estación siglo XXI teniendo tantas personas, todavía pongan 100 o cientos más... las estaciones migratorias no están para dar una respuesta de mayor capacidad porque han sido superadas”, añadió Corzo.

La Siglo XXI es una estructura carcelaria con muros de cinco a diez metros de alto, torres de control, cámaras de seguridad, una especie de muelle de carga y descarga de seres humanos que van y vienen en autobuses.

Voces dentro y fuera de México, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, han denunciado desde antes de la crisis actual que los migrantes son detenidos sin los estándares mínimos. Tonatiuh Guillén, hasta el viernes el jefe del INM, reconoció que “tienen un modelo muy severo de control”.

El Gobierno federal ha reconocido que el INM es una de las instituciones más corruptas del país. Se han depurado a más de 600 funcionarios.

Según Salva Lacruz, del Fray Matías, el centro sigue en manos “negligentes, irresponsables y racistas” que operan al margen de las directrices de Ciudad de México. Un funcionario migratorio recién llegado calificó a algunos de sus compañeros de “inhumanos”.

En tanto, el Gobierno mexicano advirtió que no tolerará la trata de personas tras el rescate de unos 800 migrantes ocultos y atiborrados en semirremolques, más de 150 eran niños.

Los migrantes pagaron entre 3.500 y 5.000 dólares cada uno para ser introducidos de contrabando en EE.UU., indicó la Cancillería. (I)