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Deforestación de la Amazonía, sin freno en Brasil

Deforestación de la Amazonía, sin freno en Brasil
Brasil -

La Amazonía de Brasil va disminuyendo mientras avanzan los años, solo en el 2018 se perdieron 6.600 km². Ahora el tema alcanza un nuevo punto álgido con el gobierno del polémico presidente Jair Bolsonaro (extrema derecha), quien es menos propenso a tomar medidas para su protección.

La deforestación se triplicó en lo que va del año, según datos de la agencia de investigación espacial INPE. Bolsonaro negó la información y despidió al jefe de la entidad.

De acuerdo con datos del Global Forest Watch, del Instituto de Recursos Mundiales, se perdieron 1,3 millones de hectáreas en el 2018 y, según un funcionario que habló con BBC, el problema puede aumentar este año en los meses más secos. El funcionario añade que las áreas de conservación son invadidas y destruidas.

Entre quienes apoyan a Bolsonaro están sectores agrícolas que piensan que el área protegida es demasiado grande e impide el desarrollo.

De acuerdo con el INPE, de agosto del 2018 a julio del 2019 la Amazonía perdió 5.879 km², el 40% más que el mismo periodo anterior. En tanto que en el primer semestre cayeron drásticamente las condenas por delitos ambientales y confiscación de madera en Brasil.

Miembros del Gobierno han llegado a decir que si las naciones desarrolladas están tan preocupadas, deberían pagar a los dueños de las tierras que conserven la selva, así como a los que fueron expropiados. También que el Amazonas no es un patrimonio mundial sino de Brasil y debe ser usado en beneficio de este.

  • La deforestación en Brasil es imparable (Video)

Dos exministros de Medio Ambiente de Brasil, José Sarney e Izabella Teixeira, dijeron a Reuters que Bolsonaro ha socavado rápidamente la reputación que Brasil había ganado como productor responsable de alimentos y líder en foros ambientales mundiales. Sarney añadió que Bolsonaro ha desmoralizado deliberadamente a las agencias ambientales y ha dado a los mineros ilegales un incentivo para talar árboles e invadir reservas indígenas.

La situación también ha afectado la relación entre el país y naciones europeas. Tras críticas de Francia, Bolsonaro canceló una reunión con el canciller francés para ir a cortarse el pelo. Además, Alemania y Noruega suspendieron las donaciones a un fondo de $ 1.200 millones para respaldar proyectos sostenibles en la Amazonía, luego de que el Gobierno cerró el comité directivo que selecciona las iniciativas y planeó usarlo para compensar a agricultores a los que se les expropiaron tierras en áreas declaradas protegidas. A Bolsonaro le dio igual.

Las últimas cifras oficiales del INPE muestran que la deforestación en julio fue casi cuatro veces superior que en el mismo mes del 2018.

Bolsonaro hasta invitó al presidente de EE.UU., Donald Trump, a ser parte de la explotación en el Amazonas

Sin embargo, al poderoso sector agroindustrial le preocupa que la nueva postura sobre el Amazonas pueda provocar un boicot a sus exportaciones y dañar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

Otro punto sensible de la deforestación es el ataque a comunidades indígenas. La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, condenó la muerte de un cacique indígena que fue hallado ahogado en un río de la Amazonía y la asoció a las políticas prominería, según AFP.

Indígenas y oenegés denunciaron que el cacique waiapi falleció de “forma violenta” cuando mineros ilegales armados invadieron una aldea en el estado de Amapá (norte).

Rica en oro, manganeso, hierro y cobre, la tierra de los waiapis, a unos 200 km de la Guayana Francesa, sufre crecientes presiones de mineros, ganaderos y madereros.

Este es uno de los cientos de territorios indígenas demarcados en Brasil desde los años 80 para el uso exclusivo de sus habitantes, que tienen el derecho a ocupar sus tierras ancestrales garantizado en la Constitución. El acceso a terceros está regulado. Sin embargo, The New York Times publicó que la invasión a estos territorios está en aumento en todo Brasil, en especial por leñadores, mineros y campesinos. (I)