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En Benín, la religión vudú ayuda a recuperar Porto

En Benín, la religión vudú ayuda a recuperar Porto
Porto Novo -

Kpohinto Médji, un viejo sacerdote vudú con ojos maliciosos, admira los cambios en una plaza de Porto Novo, un lugar dedicado al culto vudú, una religión nacida en Benín y celebrada cada año en el país los 10 de enero.

“Antes era un lugar descuidado y abandonado”, resume el anciano hablando en gun, el idioma local. “Hoy está hermoso”, se alegra el sacerdote, intermediario entre las deidades y los creyentes del culto.

El vudú es una religión construida alrededor de las fuerzas de la naturaleza y el vínculo con los antepasados, cuyas representaciones pueden ser objetos o elementos naturales.

La plaza Houngbo Hounto, en la capital de Benín, está llena de atributos específicos de esta religión tradicional: un convento, un lugar de entrenamiento reservado para iniciados, árboles fetichistas y varias chozas que albergan deidades, mantenidas a puerta cerrada.

Pero instalaciones como esa estaban deterioradas hasta que el centro cultural local Ouadada decidió rehabilitarlos.

Gérard Bassalé es el cofundador y director del centro cultural Ouadada, que rehabilitó antiguos templos vudú en Benín. Foto: www.journalducameroun.com

Un trabajador da las últimas pinceladas en las paredes que están repintadas en ocre, y la plaza Houngbo Hounto estará lista para la temporada de los festivales.

En esta capital donde se mezclan mezquitas, iglesias y templos afrobrasileños, la mayoría de los espacios públicos, lugares de comercio, juegos o reuniones recuerdan la religión ancestral. “Estos lugares de vudú constituyen la identidad de nuestra ciudad. Tejen el vínculo social, son el lugar de grandes ceremonias.

Era necesario preservar este patrimonio tangible e intangible. Si desaparecen, es una parte de nuestra historia que desaparece”, explica Gérard Bassalé, cofundador y director de Ouadada.

El historiador del arte identificó alrededor de cuarenta sitios en Porto Novo, y ocho de ellos han sido restaurados desde 2015.

Templos y deidades

Estos lugares pertenecen a familias locales, asentadas en Porto Novo desde el siglo XVI, y que establecieron sus templos y deidades alrededor de sus hogares para protegerlos.

Por desgracia, a lo largo de los años y décadas las familias han abandonado gradualmente estos espacios y no los han mantenido.

Muchos señalan el hecho de que las comunidades familiares no pueden ponerse de acuerdo sobre la distribución de los costos de renovación, pero Raymond Zannou, un impresor cuyos antepasados fundaron la plaza Houngbo Hounto, cree que se debe a la disminución en el número de seguidores del culto vudú.

“Es una minoría que se encarga del mantenimiento de los lugares, y a menudo son ancianos”, explica Zannou.

Demonizado por misioneros cristianos durante la colonización francesa, el vudú es atacado por las iglesias evangélicas que se multiplican en África occidental y asimilan las religiones locales a la brujería.

Según las últimas cifras oficiales de 2013, los practicantes del vudú ahora representan solo el 11 % de la población, en comparación con casi el 30 % de los musulmanes y el 25,5 % de los católicos. Al mismo tiempo, toda esta campaña de rehabilitación puede tener muchas repercusiones positivas, al crear empleos para los artesanos locales y generar beneficios económicos de turismo para la ciudad y las familias. (I)