Mundo

'En Madrid cada día hay más contagiados y muertos', dice ecuatoriana

'En Madrid cada día hay más contagiados y muertos', dice ecuatoriana
Madrid -

“Cada día hay más contagiados, muchas muertes diariamente, aunque también se salvan muchas vidas hay que decirlo”, comenta a este Diario Clarita Lima Custode, una cuencana radicada en Madrid.

Para Clarita, la llegada del virus cambió totalmente su vida, pero dice que aprovecha el confinamiento, que considera primordial para frenar al COVID-19, para pasar tiempo con su familia y para acercarse a Dios y orar por familiares, amigos y por el mundo.

La ecuatoriana dice que la incertidumbre es algo se vive en el país europeo, donde se han registrado más de 200 000 casos y 5000 fallecidos.

“No sabemos quiénes pueden estar contagiados y quiénes no, muchas personas tienen algunos síntomas que concuerdan con el coronavirus pero no saben qué hacer”, refiere Clarita y comenta que hace poco tuvo síntomas que parecían ser de coronavirus.

“Un día empecé con mucha tos, dolor de cabeza y fiebre y llamé al número de teléfono que nos facilitan en Madrid, me contestaron pero la persona que me contestó no tenía idea de lo que yo le decía... al final me dijo que me tome Paracetamol y si vuelvo a tener fiebre que vuelva a llamar”, cuenta.

Clarita, quien padece artritis reumatoide y se encuentra dentro de la población en riesgo, dice que no sabía si automedicarse, pero que consultó con un familiar que es médico en Ecuador y le recetó antiestamínicos para la alergia y mejoró.

“El doctor me dijo que podría ser un poco de estrés por la situación que estamos viviendo y sin salir de casa, así que llevo unos días mejor confiando en Dios que me da esa tranquilidad y paz que necesito en estos momentos”, agrega, pero dice temer por su esposo, Ahmed, quien aún sale a trabajar.

“Su trabajo es necesario en estos momentos y no sabemos si puede coger el virus, de todas formas tenemos medidas de higiene bastante fuertes para evitar posibles contagios, no se puede entrar en casa con zapatos de la calle, viene con guantes, mascarilla, luego lo desinfectamos cuando llega a casa, se desinfecta todo uno a uno... celular, las llaves y la billetera...”.
El encierro también le impide ver a su madre. “No puede salir de su casa y nosotros no podemos entrar en la suya aunque vive en el mismo edificio que el mío, mi hija baja algunos días y la ve desde la puerta un ratito y vuelve, pero todo es por el bien de ella”, comenta.

Con su hija, Sara, comparte el tiempo en actividades, sobre todo en orar por el mundo, familiares y amigos, en Ecuador, Italia, España y Marruecos, que son las raíces de su esposo.
Comenta que cada día a las ocho de la noche, las personas salen a sus balcones o ventanas para aplaudir al personal médico y civil que sigue trabajando. (I)