Mundo

Incendios en la Amazonía aumentan niveles del CO2

Incendios en la Amazonía aumentan niveles del CO2

Inmensas extensiones de la Amazonía, pulmones del planeta que absorben 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), están en llamas en Brasil. Los incendios empezaron hace dos semanas y hasta ahora se estima que destruyeron 500.000 hectáreas de bosques entre Brasil y Bolivia, donde se extendieron en los últimos días.

La emergencia ecológica prendió la alerta internacional e intensificó la controversia sobre las políticas del presidente Jair Bolsonaro.

El ambientalista José Javier Guarderas, en diálogo con EL TELÉGRAFO, explicó que los niveles de CO2 de los incendios en Brasil contribuyen al efecto invernadero y al cambio climático.

“Se interrumpen los ciclos naturales de los bosques y desaparecen las especies nativas, mientras que proliferan las plantas invasoras. Asimismo, se ponen en riesgo las poblaciones indígenas que viven en estos sitios”, expuso Guarderas.

Inés Manzano, abogada ambientalista, lo calificó  como una tragedia mundial.

La jurista analizó que los incendios y la consiguiente deforestación en la Amazonía hacen que sea más difícil que los países mantengan el calentamiento global -muy por debajo de 3,6 grados (2 grados Celsius)- en comparación con los niveles preindustriales, como pide el Acuerdo de París.

De acuerdo con el diario The Washington Post, el Amazonas, que abarca 2,12 millones de millas cuadradas, absorbe aproximadamente una cuarta parte de los 2,4 mil millones de toneladas métricas de carbono que los bosques globales absorben anualmente.

Sin embargo, la capacidad de la selva tropical para atraer más carbono del que libera disminuye, debilitada por los patrones climáticos cambiantes, la deforestación y el aumento de la destrucción de los árboles, entre otros factores.

En cifras medibles, la Amazonía tiene 7,8 millones de km2, es la mayor región de bosque tropical del planeta y el 60% se encuentra en Brasil. Sin embargo, esta zona ha experimentado 72.800 incendios desde enero, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE).

La publicación de las estadísticas de INPE y la cobertura mediática se ganaron la ira del presidente brasileño.

Bolsonaro, que favorece el aumento del desarrollo agrícola y minero en la Amazonía, calificó esos números de “mentira” y luego despidió a Ricardo Galvão, físico que se desempeñaba como director de la agencia científica.

Días antes, Bolsonaro fue cuestionado por poner en peligro el Fondo Amazonía, creado en 2008. Noruega y Alemania suspendieron su ayuda ante la intención del mandatario de usar este rubro para indemnizar a terratenientes expropiados o a las personas que les prohibieran actividades productivas en las áreas protegidas.

El origen de los incendios

Durante una rueda de prensa, Bolsonaro, en lugar de abordar las medidas para apagar las llamas, ayer insinuó que las ONG las provocarían con el fin de “llamar la atención” contra su gobierno por suspenderle recursos. Pero, no presentó pruebas que sustenten su hipótesis.

En contraparte, la abogada Manzano argumentó que un factor que contribuye a la serie de incendios en el Amazonas es el hecho de que es la estación seca. Aunque, tampoco descartó que algunos incendios sean provocados por personas, ya sea intencionalmente o por accidente.

Mikaela Weisse, gerenta de programas de Global Forest Watch, agregó que el pico de la temporada de incendios en Brasil es de agosto a octubre. Según las imágenes del informe, la mayoría de los incendios se produce en tierras agrícolas.

Ante la falta de medidas radicales para aplacar las llamas que se extienden hacia Bolivia, el presidente Evo Morales informó que contratará un avión cisterna Supertanker para mitigar los distintos focos de incendio en Chiquitania (Santa Cruz), en el sureste boliviano.

En su cuenta de Twitter informó que aprobó la conformación de un “gabinete de emergencia ambiental” para atender a la población y a las especies afectadas. (I)