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Indígenas de Brasil se reúnen en busca de estrategias para hacerse escuchar en su país

Indígenas de Brasil se reúnen en busca de estrategias para hacerse escuchar en su país
Brasil -

La defensa de la Amazonía y de la forma tradicional de vida de sus habitantes ha recibido apoyo del papa Francisco, de Hollywood y de oenegés, pero tiene poco eco político en Brasil, donde enfrenta una ofensiva del presidente Jair Bolsonaro que empieza a sembrar divisiones.

La necesidad de hacerse oír puertas adentro ha sido uno de los temas en debate en el encuentro de unos 300 líderes indígenas, convocado por el cacique kayapó Raoni, que se celebró desde el martes hasta este viernes en la aldea Piaraçu, a orillas del río Xingu (estado de Mato Grosso).

"Nos están atacando y estamos perdiendo nuestros derechos. Es necesario que la sociedad comprenda el papel de los pueblos indígenas para la preservación del planeta", dijo Sonia Guajajara, coordinadora ejecutiva de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), que participa en el encuentro.

La estrategia de Guajajara, que en 2018 fue la primera indígena en figurar en una chapa presidencial (como candidata a vicepresidenta por el partido de izquierda PSOL), pasa por "ocupar espacios en la política institucional en los que se tiene voz y poder para pautar y aprobar".

La tarea se anuncia compleja en un país donde los indígenas representan menos del 0,5% de la población (unos 900.000 habitantes) y son prácticamente invisibles en los pasillos de Brasilia.

El año pasado, por primera vez una mujer indígena, Joenia Wapichana, fue elegida diputada federal. La última vez que un representante de los pueblos originarios había ocupado un escaño en el Congreso fue en 1987.

Guajajara, ataviada con un enorme tocado de plumas verdes y azules y con líneas negras pintadas en el rostro, anunció el lanzamiento en mayo de una caravana de mujeres indígenas para promover candidaturas en las elecciones municipales de octubre.

Desafortunadamente, la cuestión indígena ganó visibilidad en el país debido a los incendios que en los últimos meses se multiplicaron en la Amazonía y a los proyectos de Bolsonaro de abrir las tierras indígenas a la minería y las actividades agropecuarias.

Según una encuesta Datafolha de agosto, un 51% de los brasileños reprueba la actuación de Bolsonaro frente a la deforestación y los incendios.

Indígenas bolsonaristas

Bolsonaro prometió no crear "ni un centímetro más" de tierras indígenas (que representan más del 12% del territorio nacional), a las que ve como avanzadas de intereses extranjeros para apoderarse de los recursos de la Amazonía. Y comparó las reservas "zoológicos" en los cuales los nativos están condenados al atraso.

Una prédica rechazada por Raoni.

"Los indígenas aquí no aceptan la contaminación del aire y de los ríos, ni quieren mineros o madereros en sus tierras", dijo el anciano cacique, con una edad estimada de 89 años.

Pero Bolsonaro empieza a encontrar apoyos entre los indígenas, compuestos por más de 300 etnias y que hablan casi la misma cantidad de lenguas.

Entre ellos figura la joven youtuber Ysani Kalapalo, con más de 300.000 inscritos en su canal de videos, en los que suele criticar a oenegés, a los gobiernos de izquierda y a Raoni.

Kalapalo acompañó en septiembre a Bolsonaro a la Asamblea General de la ONU, ante la cual el mandatario leyó una carta de un Grupo de Agricultores Indígenas de Brasil, que denunciaban "el ambientalismo radical y el indigenismo ultrapasado".

En septiembre pasado, cientos de mineros y miembros de la tribu Munduruku bloquearon durante cinco días la vital carretera BR-163 en el estado de Pará (norte) para exigir la legalización de los buscadores de oro, argumentando de que eso supondría una fuente de ingresos para sus tierras.

"Unos parientes están apoyando las ideas de Bolsonaro, otros están contra el gobierno. Realmente él está creando una división", admite Raoni, que el año pasado fue mencionado como posible candidato al Premio Nobel de la Paz.

La reunión de líderes indígenas debe anunciar este viernes una alianza con otras comunidades de la floresta.

"No puede vencer la causa ilegal, nos estamos juntando para defendernos contra el gobierno (...) Estoy muy preocupado por mi pueblo y por eso debo ir afuera a buscar apoyo para defendernos", explicó.

En la aldea Piaruçu, el liderazgo de Raoni parece indiscutible.

Durante las discusiones, el cacique con el rostro y el cuerpo pintados y un enorme disco en su labio inferior permanece sentado junto a otros ancianos en un extremo de "la casa de los hombres".

La enorme choza tiene bancos de madera en sus costados, pero para atender a la audiencia se colocaron decenas de sillas amarillas de plástico.

Raoni lleva siempre una enorme vara de madera. Y cuando habla o danza, todos guardan silencio y lo miran atentos. (I)