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La reforma de pensiones en Brasil dio un paso clave para convertirse en ley pese a protestas

La reforma de pensiones en Brasil dio un paso clave para convertirse en ley pese a protestas
Brasilia -

La propuesta del gobierno de Jair Bolsonaro para endurecer el régimen de jubilaciones en Brasil superó el miércoles la primera de dos votaciones previstas en la Cámara de las Diputados, un paso vital que alienta desde hace varios días el optimismo de los mercados.

El texto base, puntal del gobierno para recuperar la confianza de los mercados en una economía letárgica, fue aprobado por 379 votos contra 131, muy por encima de los 308 necesarios (tres quintos de los 513 escaños) que requieren las reformas de carácter constitucional.

"Nuestro sistema de jubilaciones pone a Brasil en una realidad muy dura y estas reformas vienen con el objetivo de reducir las desigualdades", dijo el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, antes de proclamar los resultados al borde de las lágrimas.

Bolsonaro, de su lado, felicitó a los diputados y a Maia por el resultado. "Brasil está cada vez más cerca de entrar en el camino del empleo y la prosperidad", escribió en Twitter.

La reforma ahora deberá someterse a un segundo voto en la Cámara, previsto para antes del receso parlamentario que empieza el 18 de julio; después deberá ser aprobado por el Senado en otra votación doble por mayoría de tres quintos (49 de los 81 senadores).

El proyecto inicial preveía un ahorro de 1,2 billones de reales en 10 años (más de 300.000 millones de dólares), pero las modificaciones aportadas durante los debates redujeron esa suma a cerca de un billón de reales, considerada aún aceptable por los inversores.

Esa cifra podría ser reducida si se aprueban (a partir del jueves) una serie de enmiendas que prevén, por ejemplo, bajar de 20 a 15 años el tiempo mínimo de aportes de las mujeres y flexibilizar las condiciones para algunas categorías de policías.

La perspectiva de la aprobación dinamizó a la Bolsa de Sao Paulo, que cerró el miércoles con su cuarto récord consecutivo a 105.817 puntos (+1,23%), mientras el dólar se negoció a 3,759 reales, frente a 3,808 al cierre del lunes.

La reforma, de concretarse, permitirá al ministro de Economía, Paulo Guedes, impulsar la reforma tributaria y las privatizaciones con las que busca estimular una economía que aún lucha por despegar después de la recesión de 2015-2016 y que tiene 13 millones de desocupados.

'Una reforma cruel'

El plenario comenzó los debates el martes por la noche con encendidos discursos, pero recién el miércoles se realizó la votación.

El gobierno argumenta que sus medidas evitarán la quiebra de Brasil en los próximos años y reducirá las desigualdades que benefician a los funcionarios del sector público.

"Tenemos mucho por mejorar (en Brasil), pero para eso necesitamos dinero (...) Tenemos una gran manguera agujereada por donde el dinero de Brasil se escurre", declaró antes del voto la congresista Joice Hasselmann, la líder del gobierno en el Congreso.

La oposición, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), admite la necesidad de una reforma en un país con una delicadísima situación fiscal y con una perspectiva de envejecimiento rápido en las próximas décadas.

Pero usó todos los recursos reglamentarios para intentar aplazar el voto, porque considera que el proyecto actual aumentará la desigualdad al golpear, principalmente, las jubilaciones de los más pobres, entre ellos mujeres negras, trabajadores rurales y maestros.

"Es una reforma cruel, injusta, inepta e innecesaria. El problema no es de gasto, es de recaudación y esta reforma protege a los ricos", declaró Margarida Salomao, del PT.

Movimientos de izquierda convocaron una protesta contra la reforma en Sao Paulo.

"Antes de meterse con el bolsillo del pobre tienen que meterse con el suyo (los diputados), porque tienen a muchos jubilándose a los 40, 50 años y nosotros tenemos que morir para jubilarnos", dijo María Silva Vasconcellos, trabajadora doméstica de 54 años, en la manifestación.

Envejecimiento y deuda

Para los analistas, el sistema actual es una bomba de tiempo: en 2018, un 9,2% de los 208,5 millones de brasileños tenía más de 65 años, la edad de jubilación. En 2060, serán 25,5%, según proyecciones oficiales.

Brasil es uno de los pocos países que no exigen una edad mínima para el retiro laboral y el régimen actual permite jubilarse a las mujeres que cotizaron durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral.

El proyecto aprobado instaura una edad mínima de retiro (62 años para las mujeres y 65 para los hombres) con un tiempo de contribución de 40 años para gozar del beneficio completo.

En las negociaciones previas para lograr la aprobación, Bolsonaro y Maia se enfrentaron más de una vez.

"La aprobación de la reforma de las jubilaciones muestra que, a pesar de las enormes divergencias entre gobierno y Congreso, ambos concuerdan mínimamente cuando el tema es la economía", dijo Thiago Vidal, de la consultora Propectiva.

"Pero eso no significa que las próximas agendas económicas se aprobarán fácilmente", agregó. (I)