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Lucha contra reloj en busca de una cura contra el COVID-19

Lucha contra reloj en busca de una cura contra el COVID-19

Una carrera desesperada moviliza a investigadores en el mundo por hallar un tratamiento o vacuna contra el coronavirus que arrasa con mortandad sumando más de 68 000 fallecidos y más de 1,2 millones de contagiados, y desatando una crisis sanitaria por el colapso de hospitales.
Ensayos preliminares con cloroquina, hojas de tabaco, medicamentos antigripales, antiparasitarios, pruebas con gusanos marinos, hurones, ratones o con plasma... el abanico de investigaciones es extenso y llega de todos los rincones del mundo en el afán de hallar la cura.

Algunos aseguran buenos resultados en 48 horas o en cuestión de días, lo que también ha encendido el debate en el mundo científico sobre los procedimientos y la rigurosidad antes de aprobar un tratamiento o una vacuna.
Las esperanzas más inmediatas están en medicamentos ya aprobados para otras enfermedades, como los antivirales contra el sida y los antipalúdicos como la hidroxicloroquina y la cloroquina. Los estudios clínicos realizados en Francia y en China sobre estos antipalúdicos suscitaron muchas esperanzas, pero también grandes dudas de la comunidad científica.
Según la Agencia Europea del Medicamento, podría pasar “al menos un año antes de que una vacuna contra el COVID-19 esté lista para su aprobación y de que haya cantidades suficientes que permitan un uso extendido”. La agencia indicó que dos vacunas entraron ya en la primera fase de ensayos clínicos, que se estaba realizando con voluntarios sanos.
Hasta el momento, ningún medicamento se ha perfilado como un tratamiento completamente eficaz contra el virus.

Numerosas investigaciones

Suman decenas de estudios que se prueban en laboratorios, entre los más recientes están un ensayo clínico consistente en administrar a enfermos de COVID-19 una solución a base de sangre de un gusano marino con propiedades altamente oxigenantes, que ha recibido la luz verde en Francia para realizar los ensayos.

Otro en Australia ha evidenciado en cultivos celulares que un medicamento antiparasitario, denominado ivermectin es capaz de matar al nuevo coronavirus en 48 horas. No obstante, los expertos indican que su uso dependería de más pruebas preclínicas y de ensayos clínicos.

El grupo japonés Fujifilm comenzó un ensayo clínico para probar la eficacia de su medicamento antigripal Avigan (favipiravir). También Israel ha comenzado a probar un prototipo de vacuna COVID-19 en roedores en su laboratorio.
Mientras, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) dio su visto bueno a ensayos con el plasma de convalecientes como tratamiento contra el coronavirus. El plasma es la parte líquida de la sangre que concentra los anticuerpos tras una enfermedad. El de los pacientes curados ya resultó ser eficaz, en estudios a pequeña escala, contra enfermedades infecciosas como el ébola o el Sras.
Las expectativas se centran también en el estudio Discovery que puso en marcha Europa, un ensayo clínico de cuatro tratamientos experimentales contra el COVID-19, entre 3200 pacientes de varios países del continente.
La compañía farmacéutica Johnson & Johnson anunció que realizará en septiembre tests clínicos en humanos de una vacuna que podría estar lista antes de comienzos de 2021. También la farmacéutica Moderna está en ensayos clínicos de una vacuna, al igual que el grupo chino CanSinoBIO.
No existe aún una vacuna o un tratamiento homologado contra el COVID-19.
Varios tratamientos están siendo analizados, como el antiviral Remdesivir, la cloroquina, empleada contra el paludismo, y su derivado, la hidroxicloroquina, pero no se ha probado que sean eficaces.
La FDA dijo que las medicinas contra la malaria hidroxicloroquina y cloroquina están escaseando debido a un aumento en la demanda por el virus. Funcionarios de salud han advertido que nadie debería tomar estos medicamentos para tratar o prevenir la infección por coronavirus sin supervisión y una receta médica. (I)