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Referéndum en Rusia: el traje a medida de Putin que le permite permanecer en el poder hasta 2036

Referéndum en Rusia: el traje a medida de Putin que le permite permanecer en el poder hasta 2036

Eszter Wirth, Universidad Pontificia Comillas

El 1 de julio fue el principal día de votación del referéndum para aprobar cerca de 200 enmiendas a la Constitución de la Federación Rusa de 1993. Entre ellas destaca la que, para “promover la estabilidad de Rusia”, podría mantener a Vladimir Putin como jefe de Estado hasta 2036.

La pandemia de coronavirus hizo que las votaciones comenzaran el 25 de junio, para espaciar el voto y evitar aglomeraciones. Se promovió la participación colocando urnas en parques y plazas, y haciendo sorteos. Los resultados hablan por sí solos: un 76,4% de los votantes respalda los cambios.

Larga vida (presidencial) para Putin

Las 200 enmiendas van en un solo paquete e incluyen medidas conservadoras y nacionalistas, como el respeto a la memoria nacional y a la iglesia ortodoxa, y la definición de matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer (o lo que es lo mismo, la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo).

También hay medidas sociales que mejorarían el poder adquisitivo de la población. La garantía de un salario mínimo por encima del umbral de la pobreza y el blindaje de las pensiones y de las prestaciones por maternidad han dado popularidad a esta reforma, y animado a votar ‘Sí’ en el referéndum.

Las enmiendas clave, las políticas, aumentarán el poder de cualquier presidente ruso. Pero permitirán a Putin –y solo a Putin– presentarse a dos mandatos adicionales cuando en 2024 termine su cuarto mandato presidencial.

Esta reforma pone a cero el contador de mandatos (para Putin), que podría permanecer en el poder hasta 2036, con 84 años. En 2012 también se vio favorecido con una enmienda constitucional, que amplió los mandatos presidenciales de cuatro a seis años.

Putin presidió Rusia de 2000 a 2008 y, al no poder presentarse a un tercer mandato consecutivo, entregó la jefatura de Estado a su amigo Dimitri Medvédev mientras él ostentaba el cargo de primer ministro. En 2012 volvió a ser presidente de Rusia y fue reelegido de nuevo en 2018.

Un referéndum a la Constitución con resultado anticipado

Estas enmiendas ya fueron aceptadas en marzo por el Parlamento ruso.

Así, este referéndum ha sido más bien simbólico, pero aporta una cierta legitimidad democrática a los cambios propuestos y a la permanencia de Putin en el poder para evitar que lo comparen con un zar.

No obstante, se ha realizado en un momento en que el presidente ruso registra sus peores índices de popularidad: 59% en mayo, lejos del 80-85% del que gozaba entre 2015 y 2016.

Sus tasas de aprobación comenzaron a caer en 2018 tras la reforma de la pensiones, el persistente bajo crecimiento económico, y los altos gastos militares ocasionados por los conflictos en Ucrania y Siria.

Tasa de aceptación de Putin entre agosto de 1998 y mayo de 2020) Levada Center

A los problemas estructurales de la economía rusa, se han sumado en 2020 la crisis de la covid-19 y el desplome de los precios de los hidrocarburos, los principales productos de exportación rusa y la mayor fuente de ingresos para el sector público.

El FMI pronostica que el PIB caerá un 6,6% en 2020, aunque crecerá un 4,1% en 2021.

Putin ha mantenido un perfil bajo en la gestión de la pandemia. En vez de reivindicar su papel de padre protector, y para no perjudicar su popularidad, ha encargado a las autoridades locales la administración del confinamiento .

En cambio, celebró un gran desfile militar el 24 de junio pasado, con el que conmemorar el 75 aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y afianzar su perfil patriótico.

Putin pronuncia un discurso durante el desfile conmemorativo del 75 aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Kremlin

Putin, al margen de la crisis de la COVID-19

Pirámide poblacional de Rusia en 2019. PopulationPyramid.net
Pirámide poblacional de España en 2019. PopulationPyramid.net

La pandemia llegó a Rusia relativamente tarde en comparación con Europa occidental, pero desde finales de abril el número de casos se ha disparado y actualmente es el tercer país con mayor número de infectados. Sin embargo, la mortalidad por millón de habitantes está muy por debajo de la de Europa occidental o América.

Varios expertos atribuyen este hecho a la experiencia histórica del país en el control de la tuberculosis (incluyendo la vacuna BCG) y a las condiciones demográficas del país.

Aunque la población rusa está envejeciendo, la población mayor de 65 años solo representa un 14,6% del total. Además, la esperanza de vida es de 73 años (78 para las mujeres y 68 para los hombres). Por tanto, en Rusia hay menos población de riesgo que en España o Italia.

COVID-19: casos registrados, muertes y tasa de letalidad (a 30 de junio 2020). worldometers

Pese a estas razones, la OMS ha cuestionado las atípicas estadísticas rusas y las ha atribuido a la forma de contabilizar los decesos por covid-19.

También hay médicos rusos que afirman que el gobierno ha manipulado los datos, que no toman en cuenta los casos sospechosos, especialmente entre el personal sanitario, con altas muertes por neumonía.

Esta cuestionable contabilización se ha comparado con la opaca gestión de la catástrofe de Chernóbil, que hizo perder la confianza en los dirigentes soviéticos y resquebrajó los cimientos de la URSS.

Pese a todos estos problemas, la oposición rusa, fragmentada y sin acceso a los medios de comunicación controlados por el gobierno, no ha sido capaz de convencer a los rusos a votar “No”. De hecho, con una participación del 65% muchos potenciales votantes han decidido abstenerse.

Puede que Putin ya no sea tan popular como antes, pero sí es más poderoso que nunca.

The Conversation

Eszter Wirth, Profesora de Economía Internacional (ICADE), Universidad Pontificia Comillas

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.