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"Soy un milagro de Dios porque el Chapo Guzmán trató de matarme", dijo una testigo antes de la sentencia

Una informante del FBI  declaró en el día en que la Corte de Nueva York anunció la sentencia para el capo mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Andrea Vélez Fernández (nombre protegido) era propietaria de una red de prostitución disfrazada de agencia de modelos en México y trató de sobornar a un mando militar para proteger al líder del Cartel de Sinaloa, según se conoció en Nueva York momentos antes de la lectura de la sentencia que condenó a Guzmán Loera a cadena perpetua y 30 años más.

Contó que trabajó para Guzmán hasta que este la incluyó en su lista negra. Vélez aseguró que Guzmán pagó un millón de dólares a la pandilla Hells Angels para que la asesinaran en el 2013.

“Afortunadamente me enteré y escapé con la ayuda del FBI”, dijo la colombiana, que habló con la voz quebrantada por las lágrimas.

"Soy un milagro de Dios porque el Chapo Guzmán trató de matarme", dijo.

"Te perdono porque espero que puedas perdonarme", dijo sollozando en dirección al Chapo Guzmán.

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La mujer desempeñó una variedad de roles en el prolongado caso del cartel: asistente personal del narcotraficante Álex Cifuentes desde el 2010; fue víctima de un complot de asesinato; y desde hace casi siete años informante del FBI.

Vélez, de edad desconocida, se presentó en la sentencia en el Tribunal del Distrito Federal en Brooklyn para hablar sobre cómo se había visto afectada por los crímenes de Guzmán Loera. Con ella, son cuatro los informantes, entre ellos el consultor de tecnología del capo, su principal proveedor en Colombia y uno de sus principales distribuidores en Estados Unidos.

Vélez dijo haber conocido a Cifuentes en Cancún y viajó en su nombre a Colombia, Ecuador y Canadá, manejando los detalles de sus negocios de drogas.

Si bien se convirtió en su trabajo principal, también tuvo un trabajo paralelo en la gestión de una agencia de modelos, según testigos en el juicio. Y en ese papel, según el testimonio, ocasionalmente entabló relaciones pagadas entre sus amigas y hombres ricos y poderosos, según detalla The New York Times.

Intento de secuestro a ecuatoriano

En 2013, según las pruebas en el juicio, se hizo pasar por prostituta y sirvió de cebo para un oficial militar ecuatoriano corrupto que el Chapo quiso secuestrar. Casi al mismo tiempo y después de enterarse de que Andrea Vélez organizaba fiestas privadas para un importante general mexicano, Guzmán le pidió que le ofreciera un soborno de $ 10 millones al general.

Si el general aceptaba la oferta, Guzmán se comprometía a pagarle un millón de dólares a Vélez. La empleada del cartel, sin embargo, no tuvo éxito. En el juicio Cifuentes dijo que el general odiaba a Guzmán.

El Chapo se enojó, dijo Cifuentes, la llamó mentirosa y ordenó que la mataran.

Ni Guzmán, ni Cifuentes conocían que el FBI se había acercado a Andrea Vélez en septiembre de 2012 y la había convencido para que los espiara a ambos.

En el juicio se conoció que en 2013 el 'Chapo' secuestró al militar ecuatoriano Telmo Castro como represalia por un supuesto robo de dinero, según Cifuentes.

En operativos de lucha contra el narcotráfico, las autoridades ecuatorianas lograron la detención del capitán del Ejército Telmo Castro Donoso, quien cumplió prisión por 14 meses. Castro fue señalado como supuesto líder de una banda de narcotraficantes con nexos con el cartel de Sinaloa, en México.

Chapo reclama justicia

En contraste, minutos antes de ser sentenciado a cadena perpetua, Joaquín Guzmán aprovechó para ofrecer sus últimas palabras al mundo: “Aquí no hubo justicia”.

El narcotraficante mexicano explicó al tribunal de la corte federal de Brooklyn que no solo ha sufrido “tortura” en sus 30 meses de encarcelamiento en Estados Unidos, sino que además el juez que llevó su caso ignoró las acusaciones de mala conducta que, según Guzmán, demostraron varios miembros del jurado durante su juicio. El juez les pidió que basaran su veredicto tan sólo en las pruebas presentadas durante las 11 semanas de juicio y que no leyeran artículos sobre éste para que los reportajes no influyeran en su decisión.

Mi caso quedó manchado y usted me negó un juicio justo cuando todo el mundo está viendo”, dijo Guzmán al juez Brian Cogan.

Guzmán lució el miércoles su tradicional bigote después de presentarse totalmente rasurado durante el juicio que se realizó hace cinco meses y tras el cual un jurado lo declaró culpable de 10 cargos relacionados con el narcotráfico. Vestido con una camisa de color lila, una corbata azul y una chaqueta gris, buscó con la mirada a su esposa Emma Coronel al entrar a la sala. Al verla sentada entre el público le mandó un beso y se tocó el corazón. Tras los aproximadamente 50 minutos de audiencia, se despidió enviándole besos.

Al iniciar su discurso, que leyó, Guzmán dio las gracias a Coronel y a su familia por apoyarlo. Denunció que bebe agua “no higiénica” todos los días, que no puede ver la luz del sol y que le duelen la garganta, los oídos y la cabeza debido al aire contaminado que respira, además de no poder recibir la visita de su esposa a prisión o abrazar a sus hijas pequeñas cuando lo visitan en su celda en Manhattan.

“Ha sido una tortura las 24 horas”, indicó.

Añadió que cuando lo extraditaron a Estados Unidos esperaba tener un juicio justo, pero sucedió exactamente lo contrario. “Ya que el gobierno me va a enviar a una prisión desde dónde no se va a escuchar más mi nombre, aprovecho para decir que aquí no hubo justicia”, señaló.

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Los fiscales aseguran que además de traficar al menos un total de 1,2 millón de kilos de cocaína y 222 kilos de heroína a Estados Unidos, Guzmán se dedicó a matar y ordenar la muerte de decenas de personas.

El juez Cogan destacó al declarar su sentencia que es posible que Guzmán sea “un buen padre y tenga otros atributos” pero su “abrumador lado malvado” es muy fuerte. (I)