Mundo

Suspensión de visado a estudiantes en EE. UU. atemoriza a ecuatorianos

Suspensión de visado a estudiantes en EE. UU. atemoriza a ecuatorianos

Millones de jóvenes se trasladaron a Estados Unidos en busca de realizar sus estudios o especializarse en una de tantas prestigiosas instituciones educativas con las que cuenta el país, pero hoy enfrentan la posibilidad de quedar indocumentados, y hasta ser deportados, por una nueva medida migratoria del gobierno del presidente Donald Trump.

Estos días el anuncio del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) de que EE. UU. iba a suspender los visados para los alumnos inmigrantes de universidades que operen bajo la modalidad virtual -el próximo semestre-, debido a la pandemia de COVID-19, tomó por sorpresa a la comunidad extranjera estudiantil. Esto obligará a salir del país a quienes ya estén cursando sus estudios si no lo hacen de manera presencial.

“La pandemia ha generado muchos cambios para todos, y más para los estudiantes internacionales. La incertidumbre ha sido parte de la pandemia. Con la suspensión de visas cada universidad está buscando la forma de que no nos afecte”, cuenta a este Diario Viviana Villavicencio, una esmeraldeña de 27 años que vive desde hace casi un año en Pensilvania y cursa una maestría en Villanova University.

Viviana dice que dada la situación sanitaria actual, y en vista de los rebrotes que se han registrado en otros países, “lo mejor es mantener las clases online hasta que haya alguna vacuna disponible” y menciona que “el mayor miedo entre la comunidad de estudiantes internacionales de su universidad es contagiarse de la enfermedad y no tener familiares cerca”.

La esmeraldeña cuenta también que su universidad le indicó que cambiará algunos cursos en modalidad presencial y online para que los alumnos no se vean afectados y que lo están tratando caso por caso para que nadie tenga que abandonar el país.

Sin embargo, la medida no solo alcanza a quienes estudien con visas M-1 para “formación profesional” -como Viviana-, también representa una amenaza para quienes residen en el país con un visado de tipo F-1 para “cursos académicos”.

Este es el caso de John Salguero, un médico guayaquileño de 27 años que está cursando un programa intensivo de preparación para exámenes de habilitación profesional en Kaplan Medical School.

John, quien vive en Nueva Jersey, cuenta que la institución a la que pertenece realizó actividades de manera presencial hasta el 12 de marzo y que desde ahí mantienen sus actividades con toda normalidad en modalidad online, pero dice que la medida del ICE afectaría las fechas en las que tienen previsto dar los exámenes de habilitación. Agrega que de verse forzado a salir del país, toda su inversión tanto monetaria como sacrificios personales sería en vano.

Al igual que para estos dos ecuatorianos, la incertidumbre invade en este momento a los más de 1,2 millones de estudiantes que residen en el país. Según cifras de la Unesco, la mayoría de los alumnos en EE. UU. son de origen asiático, 321 625 son chinos, 142 618 hindúes, 56 186 de Corea del Sur y de países de Latinoamérica. Las cifras las lideran México con 16 414 estudiantes, Brasil con 12 357 y Venezuela con 8109.

Hasta el momento, muchas universidades y centros de enseñanza han dicho que no retomarán las clases presenciales cuando comience el próximo curso lectivo en septiembre y muchas otras como la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts han demandado al Gobierno por su decisión.

La demanda, presentada en un tribunal federal en Boston, busca impedir que las autoridades federales migratorias apliquen la norma y el fallo podría darse la siguiente semana. Las casas de estudio sostienen que la norma viola la Ley de Procedimientos Administrativos porque no incluye un razonamiento lógico y porque no se le dio oportunidad a la ciudadanía de opinar.

La norma advierte además que no habrá excepciones si un brote de coronavirus obliga a la institución a trasladar todas sus clases a internet y fue anunciada el mismo día en que Harvard avisó que sus clases en el periodo siguiente serán todas en línea.

La universidad sostiene que la nueva directriz de la administración de Trump impedirá que muchos de sus 5000 estudiantes internacionales permanezcan en el país y en su mayoría estos son asistentes de profesores o de investigación y laboran en las instituciones.

Beatriz Padilla, profesora asistente en la Universidad del Sur de Florida, dice que esta decisión puede tener el carácter de “biopolítica”, en alusión a un término usado por el filósofo francés Michel Foucault para aludir a una gestión de Gobierno que aspira a gestionar los procesos biológicos de la población.

“Estamos obligando a los estudiantes internacionales, que de por sí son mucho más vulnerables, porque tienen a veces menos recursos (a la mano), no tienen familia (cerca), no tienen digamos una serie de apoyos sociales y familiares que se pueden necesitar, los estamos usando como conejillos de Indias para que sean obligatoriamente los estudiantes que asisten a esas clases presenciales, que incluso los mismos profesores tampoco muchas veces quieren dar y se entiende por qué”, apunta. (I)