Nacional

El exceso de muertes en julio superó a los dos meses anteriores

El exceso de muertes en julio superó a los dos meses anteriores

La ola de muerte ganó fuerza en julio. Un cementerio con todos los nichos copados, más cadáveres recogidos en casas, más pacientes fallecidos sin acceder a una cama de terapia intensiva... La tragedia se agudizó con respecto a mayo y junio.

Un análisis de EL UNIVERSO a las cifras del Registro Civil muestra que en julio hubo 4082 decesos por encima del promedio de los dos años anteriores. Y la situación sería peor, pues muchas defunciones se inscriben con semanas de retraso.

Aún así, esa cifra preliminar ya superó el exceso de muertes registrado en los dos meses anteriores. En junio hubo 2949 fallecimientos por encima del nivel histórico y en mayo, 3862. La cifra de abril sigue siendo la más alta del año, muy arriba del resto de meses: 14 313.

OPS/OMS: Ecuador es el tercer país con la mayor fatalidad por COVID-19 en América, segundo si se cuentan los fallecidos probables

En total ya son 28 468 muertes en exceso durante la pandemia. Lo suficiente como para copar tres coliseos Voltaire Paladines Polo, de Guayaquil, o dos coliseos General Rumiñahui, de Quito.

Los datos del Registro Civil reúnen a todos los fallecidos, por cualquier tipo de causa, no solo por COVID-19. Incluyen, por ejemplo, a quienes padecieron accidentes o enfermedades crónicas y no pudieron acceder a atención médica por el colapso de los hospitales.

Por su parte, el Ministerio de Salud Pública (MSP) contó hasta ayer 9428 muertes relacionadas con el COVID-19: 5897 confirmadas por esa enfermedad y 3531 probables.

Las provincias más golpeadas en julio están en el centro y norte del país: Tungurahua, Pichincha, Santo Domingo de los Tsáchilas, Chimborazo y Sucumbíos. En ese orden. Son las que más muertes por número de habitantes tuvieron.

Tungurahua vivió dos meses trágicos. La tasa de mortalidad de esa provincia superó a la registrada en abril en la provincia de Los Ríos, donde se detectó el primer foco de contagio del virus.

En Ambato, una ciudad de 387 000 pobladores, los servicios exequiales atendieron alrededor de 30 fallecimientos diarios, cuenta José Quishpe, presidente de la Asociación de Funerarias de Tungurahua. El triple de lo que atendían antes de la pandemia.

Los nichos en el cementerio San Vicente, el más grande de la urbe, se agotaron el mes pasado. Ahora, las funerarias están derivando los restos a los cementerios de las parroquias, donde los costos son más altos.

No obstante, Quishpe tiene un dato alentador. Desde los últimos días de julio, las muertes han disminuido casi a la mitad.

Aún así, el alcalde de Ambato, Javier Altamirano, no muestra mucho optimismo. “Probablemente este mes de agosto va a ser muy similar al de julio”, señala. Para él, las reuniones sociales, que se registran por decenas sobre todo en los barrios periféricos, y la falta de uso de mascarilla y otras medidas de seguridad dentro de la ciudad, no auguran una mejor situación.

Según Altamirano, algunos pacientes han tenido que esperar horas y hasta dos días para encontrar una cama hospitalaria. Frente a la falta de unidades de cuidados intensivos (UCI), muchos enfermos han sido trasladados a otras ciudades, principalmente Guayaquil.

El alcalde no entiende cómo, frente a esta situación, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional flexibilizó las restricciones para el feriado del 10 de agosto, cuando hace apenas unos días las había endurecido por el recrudecimiento de la pandemia. “A todos nos tomó por sorpresa”, se queja Altamirano.

En Santo Domingo de los Tsáchilas se registraron 214 muertes en exceso tanto en julio como en junio. La misma cifra en ambos meses, más del doble que en mayo (102).

En Pichincha, el aumento fue abrupto el último mes. Las muertes en exceso pasaron de 775 en junio a 1735 en julio, mucho más que el doble. El levantamiento de cadáveres en domicilios también se agudizó. El Municipio de Quito registró 130 levantamientos en julio, más del triple que en junio, cuando se realizaron 46.

A pesar de ello, el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, se muestra optimista frente a la situación en la capital. “Las cifras de lo que está sucediendo en Quito indican eso, (que) hemos logrado contener por tantas semanas el embate de una pandemia”, señaló el miércoles en un acto público.

El MSP, junto con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), inició el jueves pasado un estudio en Quito para conocer cuántas personas aproximadamente se han contagiado de COVID-19 y han generado inmunidad. Para ello se realizarán 2000 pruebas rápidas en 19 parroquias este fin de semana.

En Chimborazo, las muertes en exceso tuvieron un pico en abril (149), se redujeron en mayo (85), y desde entonces han ido en aumento. En junio se registraron 127 y en julio 198.

Pese a que las autoridades han ampliado el número de camas de terapia intensiva, estas han estado al límite en el último mes y medio. Un paciente obtiene el alta o fallece, y otro inmediatamente ocupa ese espacio. El traslado de enfermos a otras ciudades tampoco ha permitido superar el problema. Las listas de espera por una UCI persisten.

El panorama en Sucumbíos es igual. En los últimos dos meses, las muertes en exceso crecieron más del doble. Pasaron de 24 en mayo a 57 en junio y a 119 en julio.

Los entierros en el cementerio de Nueva Loja registraron un récord el mes pasado: 74 inhumaciones, seis veces más que el mismo mes en el año pasado.

El hospital público Marco Vinicio Iza está al tope. El alcalde de Lago Agrio, Abraham Freire, dice que los pacientes deben esperar entre dos y tres días para encontrar una cama.

Y la situación se agrava por el alto nivel de contagio entre los médicos. Según el alcalde, la mitad de galenos ha contraído COVID-19 y algunos ya se han curado. Eso provocó los cierres temporales de varios centros de salud en el distrito, agrega.

Las cifras del COE cantonal muestran que 30 de los 110 médicos del hospital público se encuentran en aislamiento por confirmación o sospecha de coronavirus. Para enfrentar esta situación, el Municipio contrató doce médicos, diez enfermeros y cuatro auxiliares.

El alcalde se queja de que la atención del Gobierno ha sido nula: “No hemos tenido ninguna respuesta de parte del Ministerio de Salud”. (I)