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El sombrero de Saraguro se elabora en 3 días

El sombrero de Saraguro se elabora en 3 días

El artesano Francisco Sarango conserva la tradición de elaborar sombreros de lana de oveja, un símbolo de identidad cultural y parte de la vestimenta tradicional del pueblo Saraguro (Loja).

Con métodos y conocimientos ancestrales que investigó durante años, se dedica a esta labor en la comunidad de Tuncarta, ubicada a 15 kilómetros del centro poblado de Saraguro.

Entre los maestros que visitó a fin de conocer las técnicas para elaborar los sombreros recuerda a Albino Vásquez, de Gualaceo. Su investigación lo llevó a Ambato y Pelileo, donde los salasacas usan una prenda similar.

Y recorrió Natabuela, en la provincia de Imbabura, porque en ese pueblo los indígenas usan el sombrero de lana prensada de oveja.

El interés del artesano surgió porque los saraguros, desde el más pequeño hasta el más anciano, usan estos sombreros. Y aunque no heredó este arte de sus antepasados, posee una habilidad e ingenio que lo han llevado a crear su propia maquinaria.

“Me llevó mucho tiempo investigar. En unos 12 años comencé a hacer un sombrero a la perfección”, asegura Sarango, quien lleva 25 años en este oficio.

Con base en su experiencia sabe que la lana del borrego sacha es la mejor materia prima. Elaborar un sombrero le toma entre dos y tres días, pues el proceso tiene 8 etapas que incluyen el corte y limpieza de la lana, laminado, compresión, colocación de betún, abatanado, secado, pintado y secado final.

Proceso
El primer paso es la esquila de las ovejas. Obtenida la lana, se la lava y una vez seca se la escarmena (separa), luego se la tiende sobre una mesa y se la corta.

Después viene la etapa de laminado, que consiste en pasar la lana por un rodillo para formar las láminas de las que se forma el sombrero.

“Con láminas gruesas se confecciona más rápido, pero con láminas mas finas queda un sombrero más terso”.

Después se forma la campana del atuendo. Este paso se lo hace sobre una tela de acuerdo al tamaño de la prenda. Se moldea evitando los vacíos.

Luego viene el prensado, para lo cual ha adaptado una olla de presión para prensar la lana con vapor. Antiguamente se lo hacía de forma manual, en leña y una paila.

Se continúa con la compresión. Se envuelve la lana en un lienzo y se la pasa por una máquina que golpea la lana hasta que se adhiere formando una capa gruesa.

Después se le coloca betún, una resina de cera negra que se prepara con pez griega (sustancia resinosa). Este material de contextura pegajosa aprieta la lana y la vuelve dura. El 50% de dureza se logra con este procedimiento y el restante con almidón de arroz o de yuca y cola teja.

El próximo paso es el abatanado o golpeado, para luego colocar la capa de lana sobre la horma y darle forma al sombrero, tras lo cual pasa por un primer secado. Después se lo pinta con las manchas negras en la parte inferior del ala, se lo deja secar por unos días y está listo.

La prenda queda rígida y su peso aproximado es de tres libras. Sarango comercializa los sombreros en $ 70 y también los repara.

El artesano es el único en su familia que conserva la tradición, ya que 3 hijos trabajan fuera de la comunidad; espera que su vástago de 9 años herede el gusto. (I)