Nacional

Es hora de desconectar para poder reconectarse

En el siglo XXI la mayoría de personas cuentan con dispositivos digitales de pantallas negras llamados smartphones que nos permiten estar “siempre conectados”. Sin darnos cuenta se han convertido en un parte más de nuestro cuerpo. No solo se trata de un tema de millennials o de la generación z, sino que impacta a todos los grupos generacionales.

Los teléfonos inteligentes han marcado una era, de repente, podemos estar al tanto de lo que ocurre al otro lado del mundo con un video en Facebook, una historia en Instagram o tan solo un tuit de 280 caracteres. Sin embargo, ocurre algo con este fenómeno de “Always on” (siempre conectado) que implica que dejemos a un lado nuestra realidad, nuestras vivencias para pasar a una alterna, una digital.

Cada vez se ven más reuniones de amigos o familias con largos silencios en los que todos están atentos a la pantalla de su celular.

En un mundo tan acelerado se necesita volver a encontrarse con uno mismo y así nació la tendencia del “détox digital”.

Según Aglae Febres-Cordero, experta en Mindfulness, la desintoxicación digital nos ayuda a calmar nuestros pensamientos “La mente está tan llena de información que no alcanzas a ver, ni quién eres, ni qué quieres, ni a dónde vas. Cuando empiezas a calmarla, logras entender un poco mejor”. El détox digital se trata de una elección de estar presentes en nuestras experiencias, algo que brinda más atención y más sentido de la realidad.

Un estudio realizado en la Universidad Estatal de San Diego el año pasado a jóvenes de 15 a 18 años, expone que las personas que pasan menos de una hora conectadas son más felices. La balanza ha cambiado del FOMO (Fear Of Missing Out) o temor a perdernos algo; al JOMO (Joy Of Missing Out) que representa esta alegría o satisfacción de dedicarnos tiempo a nosotros mismos sin la ansiedad de estar al tanto de todo.

El détox digital no implica desconectarnos al 100% del mundo digital ni dejar de usar el smartphone. Aglae comenta que se trata de “dedicarte a estar simplemente concentrada(o) en lo que estás haciendo en el momento sin querer enterarte de lo que está pasando, sin opinar”.

Recomienda tomar cinco minutos al día para hacer esta conexión con nosotros mismos u optar por ciertos hábitos.

No se puede omitir que los espacios de desconexión permiten “abrazar el lugar en el que estamos en la vida”, así lo menciona Christina Crook (autora del libro JOMO) en una entrevista a Traveler.es.
“Durante mi ayuno de internet descubrí una paz mental”, dijo. (I)