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Ídolo ecuatoriano tenía un corazón inmenso, pero al final le hizo un autogol

Ídolo ecuatoriano tenía un corazón inmenso, pero al final le hizo un autogol
POR LUIS F. SÁNCHEZ ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
EXDIRECTOR de REVISTA ESTADIO
Carlos Luis Morales era un arquero excepcional y además tenía carisma.
Su momento más glorioso fue cuando atajó un par de penales al poderoso River Plate argentino y clasificó por primera vez en la historia a un club ecuatoriano a la final de la Copa Libertadores, pero ese corazón inmenso que poseía lo traicionó en su último partido y murió de un ataque fulminante, en la mañana del lunes 22 de junio en su casa. Tenía 55 años y era prefecto de la provincia del Guayas.
Esa noche del 12 de septiembre de 1990, con un Estadio Monumental de Guayaquil a reventar, el Barcelona SC había vencido 1-0 a River, y como el equipo millonario había ganado por el mismo marcador en Buenos Aires, ambos conjuntos fueron a la definición por penales.
En medio de una expectativa electrizante, Morales comenzó su hazaña parándole el primer penal a José Serrizuela, quien llegaba con el antecedente de haber acertado sus dos penales que ayudaron a Argentina a clasificar a las finales del Mundial de Italia 1990.
Impulsado por ese inicio favorable, Barcelona anotó sus cuatro siguientes y en el quinto turno del River Morales estuvo inmenso y contuvo el penal a Rubén da Silva, provocó un estallido en el estadio parecido a la explosión de un volcán y clasificó al club torero a su primera final internacional.
“El secreto es esperar hasta el último momento en que el jugador va a ejecutar la pena máxima”, explicaría entonces el arquero. “Pero a veces eso solo no basta y por eso elijo lanzarme tres veces seguidas a un mismo lado y a la cuarta cambio al otro lado”.
Inmediatamente después que Morales frenó a River se desató una fiesta enorme en todo Ecuador. En Guayaquil fue especialmente conmovedor la forma cómo todos celebraron la hazaña, llenando las calles principales con aficionados luciendo la clásica camiseta amarilla del Barcelona, bailando y cantando hasta la madrugada por todos los barrios de la ciudad en una auténtica fiesta del fútbol.
Luego, Barcelona perdería la final en partidos de ida y vuelta muy disputados con Olimpia de Paraguay. Pero ya había nacido un ídolo para siempre.
Morales fue la única persona que apareció cinco semanas consecutivas en la portada de la revista Estadio, la publicación deportiva más antigua de Sudamérica.
Morales llegó a Barcelona en 1983, jugó con el club canario 12 temporadas y fue tetracampeón nacional (1985, 1987, 1989 y 1991); también participó en 40 partidos con la selección ecuatoriana, incluyendo eliminatorias mundialistas y Copa América.
Además integró el linajudo Independiente de Argentina, con el que fue campeón del Torneo Clausura y la Supercopa Sudamericana, y Palestino de Chile. Se retiró el 2001 en el club Santa Rita, de Segunda B, en Ecuador.
Su corazón -ese mismo que le cometió un autogol para acabar temprano con su vida- siempre fue del Barcelona ecuatoriano.
“Soy amarillo desde que nací”, escribió la revista Vistazo en su obituario citando palabras del crack. “Ser el capitán del equipo más grande elegido por mis compañeros a una edad tan joven [20 años] hizo que me exigiera más y que aprendiera que conciliar y liderar fueran parte de mi vida futbolística’’
Tras colgar los botines, Morales de inmediato se graduó como periodista y empezó a ejercer la profesión como comentarista en la cadena ecuatoriana de television Ecuavisa.
Poco después incursionó en la política y su gran popularidad le permitió convertirse en concejal de Guayaquil, diputado nacional y en el 2019 fue el candidato del Partido Social Cristiano en las elecciones para prefecto de la provincia del Guayas y ganó la contienda.
El 3 de junio pasado, Morales fue detenido y acusado de corrupción, tráfico de influencias y venta de productos e insumos médicos con sobreprecios en el marco de la pandemia COVID-19.
Según registros del Servicio Nacional de Contratación Pública, su administración acordó contratos por $5.6 millones en 41 compras, entre el 7 de abril y el 1 de junio del 2020, con el argumento de la emergencia.
Morales fue obligado a usar un grillete electrónico, que según sus hijos impidió salvar a su padre porque las autoridades no llegaron a tiempo a quitárselo y pudieran revivirlo en la clínica Samborondón, donde lo trataban.
“Nunca llegaron a sacárselo [el grillete] para reanimarlo”, dijo Gabriel Morales. “Que investigue la justicia, que se haga justicia”.
“No pudieron hacer un electroshock por el grillete que no podían venir dizque a sacárselo”, agregó María Alejandra Morales. “Por esa razón mi papá falleció”.
El expresidente de la república de Ecuador Abdalá Bucaram escribió un tuit muy particular:
“Me dueles Carlos Luis. Nos enojamos en campaña, pero el día que juntos caímos presos, te acercaste cuando te nombré y te despediste: “presidente, siempre mi admiración para usted”. Te dije que Dios te bendiga. Nos dimos un abrazo ese 3 de junio juntos en prisión”.