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La ONU y ONG se ponen a trabajar por los océanos

La ONU y ONG se ponen a trabajar por los océanos

Los países de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han puesto manos a la obra desde ayer para profundizar en la redacción de un ambicioso tratado que proteja la biodiversidad de los océanos, una cuestión apremiante en la lucha hacia los objetivos para un desarrollo sostenible.

En dos semanas, los 193 países de la ONU trabajarán sobre un borrador presentado por la presidenta de las conferencias, la diplomática Rena Lee, de Singapur, que pretende convertirse en menos de un año en un “instrumento jurídicamente vinculante el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional”.

“Necesitamos cambiar la situación si queremos proteger la biodiversidad global”, dijo Lee en la sesión inaugural, en la que instó a los Estados miembros a “elaborar este instrumento lo más pronto posible”.

Miguel de Serpa Soares, secretario general de las reuniones -que concluirán el 30 de agosto-, hizo hincapié en que se necesita “un cambio transformador para evitar las tendencias negativas crecientes” y mostró su deseo de que “este cambio empiece aquí”, durante la conferencia intergubernamental.

De Serpa Soares, que citó la última evaluación global sobre biodiversidad, indicó que el 66% de las aguas de los océanos sufre un “impacto acumulado” por las actividades humanas.

El diplomático, que también subrayó que “ha quedado claro que los procesos de cambio climático y de los océanos están relacionados”, insistió en que a través de la coordinación, esta conferencia puede cambiar “esta tendencia tan negativa”.

Para ello, los participantes trabajarán en el “Proyecto de texto de un acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional”.

Este borrador, presentado por Rena Lee, tras las dos primeras sesiones de reuniones celebradas en septiembre de 2018 y marzo de este año, se articula en cuatro ejes.

El primero, la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina, incluidas las cuestiones relativas a la participación en los beneficios de su explotación; seguido de los mecanismos para gestionar estas zonas (especialmente las protegidas); la evaluación del impacto ambiental y la creación de capacidades y la transferencia de tecnología marina.

Organismos internacionales y las ONG han llamado la atención sobre la importancia de proteger los océanos, donde viven más de 700.000 especies y no dudan, como Greenpeace, en asegurar que “de la gestión sostenible de los océanos depende el futuro de la humanidad”.

Estas organizaciones urgen a la comunidad internacional a acelerar la aprobación de un documento jurídicamente vinculante que regule las aguas internacionales.

Se trata de “la mayor oportunidad en una generación para cambiar el rumbo de la degradación de los océanos y la pérdida de biodiversidad”, aseguró la High Seas Alliance (Alianza de la alta mar), una plataforma formada por decenas de ONG.

La organización dio la bienvenida al arranque del tercer período de sesiones y animó a la comunidad internacional a avanzar en un “tratado nuevo, robusto y vinculante” para proteger los océanos. Greenpeace junto al actor español Javier Bardem quisieron llamar la atención de los gobiernos y la opinión pública sobre los peligros que acechan a los océanos, en un acto en la céntrica Times Square, en Nueva York.

Bardem declaró que él es “una de las millones de personas que están ahí fuera reclamando a los gobiernos, a los países de las Naciones Unidas que se reúnen hoy (ayer) para crear el tratado de los océanos, que el tratado sea serio, detallado y fuerte”. (I)