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Las cejas "florecen" tras superar el cáncer de mama

Las cejas

Luces, espejos, mesas con pinzas, brochas, tinturas y camillas portátiles cambiaron la decoración del Hospital Solca (Guayaquil). La sala de juego y recreación lució este viernes 18 de octubre de 2019 como un salón de belleza. Cinco mujeres, sobrevivientes del cáncer de mama, llegaron hasta allí a las 10:00.

Keyla Figueroa, de 30 años, se recostó en una de las camillas. Dos jóvenes, cual médicos, se pusieron guantes y se colocaron detrás para revisarla. Pero en esta ocasión ella no se acostó en la camilla de pacientes ni las chicas eran galenas.

El inmueble, esta vez, era para mujeres que asisten a gabinetes y las especialistas, ambas de la academia Kristel Álvarez, expertas en belleza. Keyla, con jean y el rostro desmaquillado, volvió al sanatorio para pintar las cejas que perdió durante la quimioterapia.

Las especialistas tomaron su cabello y limpiaron la parte superior de su frente con toallas húmedas. Y con una suerte de lápiz comenzaron a  demarcar la forma en que iban a tener sus nuevas cejas. Abrió bien los ojos e hizo un movimiento con la cabeza. La “clienta”, con ese gesto, aprobó el look después de mirarse en un espejo redondo.

Una de las expertas, con ayuda de un instrumento filoso en forma de pincel, dibujó los vellos de la ceja. Al paso del artilugio un tinte orgánico de color café le daba pigmentación. “¿Duele?”, preguntó la especialista en diseño de cejas y Keyla respondió rápidamente que no.

La técnica es conocida como microblading. Ella y otras cuatro mujeres que superaron el cáncer de mama se sometieron a este procedimiento por el Día Internacional de la Lucha contra la enfermedad.

El calvario de Keyla empezó en enero de este año. En dicho mes comenzó con las quimioterapias y pasó por una cirugía en Solca.
Este nosocomio, en los últimos dos años, ha recibido 1.013 casos nuevos de mujeres con dicha patología.

En el año 2018 Keyla palpó una pequeña bola en su seno izquierdo. Esa anormalidad la hizo consultar a un médico. Los primeros exámenes y biopsias que se realizó en otras unidades médicas arrojaron que la masa era benigna, por ello lo minimizó.

El tumor creció. Llegó a ocupar toda la mama izquierda. Volvió a someterse a nuevas biopsias en Solca y así fue que le diagnosticaron un tumor maligno. “Traté de vivir mi tratamiento como si no tuviera la enfermedad, no pensaba, pero el verme sin cejas me afectó”.

Justamente, en su segunda quimioterapia perdió su cabello, las pestañas y las cejas. Para ocultar el vacío las dibujaba. No quería que la vieran como algo raro en la calle.

Semanas atrás sonrió cuando le informaron que había sido seleccionada para la sesión de maquillaje. “Revisé de qué se trataba la técnica y me gustó la idea. Ya no tendré que maquillarlas”. Justamente, el microblading es recomendado por los médicos solo para las pacientes que no reciben quimioterapia y que están en remisión. Es decir, en controles permanentes.

Como en el proceso de las quimioterapias disminuyen las defensas, las infecciones deben evitarse. En el mundo cada vez son más los casos de mujeres jóvenes que sufren la enfermedad. Antes se pensaba que se presentaba en mayores de 45, ahora hay pacientes de 15.

Keyla cambió su estilo, modificó su alimentación y hace deportes. Valora cada momento de la vida, por eso cuando le diseñaron sus nuevas cejas sonrió y las lució como una insignia tras ganar una batalla. (I)