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Los restaurantes se sostienen con el servicio a domicilio

Los restaurantes se sostienen con el servicio a domicilio

La pandemia llegó e inmediatamente miles de ecuatorianos idearon nuevas estrategias para mantener activos sus negocios aun cuando el país se encontraba en semáforo rojo.

En esa lista están los dueños de restaurantes: unos salieron de su zona de confort e implementaron el servicio a domicilio, mientras que otros fortalecieron sus promociones para estrechar lazos con sus clientes.

En semáforo rojo también se creó la plataforma somoscomunidadec.com, una iniciativa enfocada en el desarrollo colectivo de la gastronomía local, la producción nacional y el intercambio de conocimiento.

Se unieron alrededor de 43 restaurantes, cafeterías y chocolaterías de diferentes ciudades del país. Cosa Nostra, con 10 años en el mercado local, es uno de esos restaurantes.

Paola Rivas, su propietaria, cuenta que su negocio jamás dejó de funcionar y que hasta el momento se ha sostenido con el servicio a domicilio. Sin embargo, reconoce que, con el paso en Quito, del semáforo rojo al amarillo, los pedidos han decaído. El futuro es incierto, dice, porque cada vez se complica más la situación económica de la gente. Son contadas las personas que llegan al restaurante para ocupar una mesa.

Con ella coincide Carolina Reece, propietaria del restaurante La Pecadería. Cuenta que su negocio permaneció cerrado durante 15 días, pues pensaba que la emergencia sanitaria terminaría pronto. Tras dispararse el número de contagios en el país, Reece implementó el servicio a domicilio para sostener el negocio, pero también para mantenerse en la mente de sus comensales. “Si no tomas medidas la gente te olvida. Así se cierran negocios”, dice.

A la par ideó un servicio para micro eventos como graduaciones y cumpleaños. El dinero que ingresa sirve para pagar a los empleados y el arriendo, y en alguna medida para recuperar la inversión que hizo para abrir el restaurante, en noviembre del año pasado.

En Guayaquil, Verde & Mar Seafood, también le apostó al servicio a domicilio cuando la ciudad pasó al semáforo amarillo. Jonathan Loja asegura que empezó con 18 pedidos y que ahora tiene entre 40 y 80 cada fin de semana. Esta entrega a la puerta de la casa tiene un detalle, cuesta USD 1. Otros restaurantes cobran entre USD 4 y 6, dependiendo del sector en el que se encuentre el usuario. Además, por cada plato individual entrega una porción de chifles y salsa de maní.

Vientos del Oeste, en Riobamba, es otro de los restaurantes que innovó para mantenerse vigente, aunque según Luis Maca, su propietario, antes tuvo que despedir a parte de su personal. El negocio lleva 42 años y antes de la pandemia alrededor de 350 personas visitaban diariamente el lugar. Ahora llegan entre 10 y 15 personas. “Hemos tratado de innovarnos elaborando incluso nuestra propia materia primera”, cuenta.

Hasta febrero de este año realizaba dos compras a la semana y varios proveedores dejaban los productos diariamente. Ahora, realiza una única inversión cada 10 días. “Si antes vendía 1 000 al día, ahora sumo máximo USD 80. Pero esto lo veo como un renacer”, finaliza.

EL COMERCIO

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