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Mendicidad, recurso de decenas de migrantes venezolanos para subsistir en Guayaquil

Mendicidad, recurso de decenas de migrantes venezolanos para subsistir en Guayaquil

El cansancio se refleja en sus rostros. Dejaron su tierra en busca de mejores días. Son decenas de venezolanos que caminan por Guayaquil buscando una oportunidad laboral, para ofrecer un techo y alimento a los suyos, dada la crisis existente en su nación.

Son historias que se siguen replicando en varias esquinas del Puerto Principal, un destino que para unos era solo de paso, pero que por las circunstancias tuvieron que quedarse.

Son cerca de 400.000 los venezolanos que se han asentado en Ecuador hasta la fecha, dijo el presidente Lenín Moreno en su informe a la nación, el viernes último. Ahí aseguró que pasaron de 500 a 2.500 ingresos diarios de los ciudadanos llaneros que se quedan porque ahora en Perú les exigen visa.

Por ello y ante la falta laboral en el mercado, algunos optan por la mendicidad como sustento, pues dijeron que no encuentran espacios para ‘ganarse la vida’. Durmiendo en veredas, soportando lluvia y el extenuante sol que caracteriza a Guayaquil, ellos piensan en estabilizarse económicamente.

Diego Moyano estiraba la mano derecha esperando alguna moneda de un transeúnte, la tarde del jueves 23. Sentado en la acera de las calles Boyacá y 10 de Agosto, en el centro, acariciaba por momentos la cabeza de su hijo de 7 años. A él le brindó un poco de agua.

En un buen día podemos conseguir hasta 30 dólares. Debo alimentar a mi hijo. Yo en Venezuela tenía mi taller, hacía guantes y me quedé sin nada por la crisis. Tuvimos que dejar todo y salir de ahí. Acá tengo que salir adelante como sea, por mi hijo y mi esposa”, Diego Moyano, migrante venezolano.

Luego de fijar su mirada al piso y de consumir una mandarina, reconoció que pese a estar pidiendo dinero en la calle a personas de un país extraño, está mejor que en Venezuela.

La gente de aquí es muy buena, aunque no hay trabajo. No crea que a nosotros nos gusta estar sentados pidiendo un apoyo, pero no sabemos qué más hacer y tengo que alimentar a mi hijo”, expresó, intentando contener las lágrimas.

Comentó que recorre el centro, tratando también de evitar el control de policías metropolitanos. En un buen día, dijo, puede conseguir hasta $ 30.

Diego Moyano (sentado) le pidió dinero a una transeúnte, la tarde del jueves 23, en las calles Boyacá y 10 de Agosto. Dijo que en un buen día puede recolectar hasta $ 30. Foto: Ramón Zambrano

Diego renta una pequeña habitación en un inmueble en el sector Las Malvinas, en el sur de Guayaquil.

Similar situación vive Marcos Alvear, de 33 años, quien jugaba con sus dos hijos bajo el paso a desnivel de la avenida de las Américas y su intersección con la avenida Carlos Luis Plaza Dañín, la tarde del martes 21 de mayo.

Su esposa, Geraldine Pinto, sostenía un cartel que mostraba a conductores que frenaban ante la luz roja del semáforo. “Somos una familia venezolana, ayúdenos con lo que les salga de sus corazones. Dios les bendiga”, era la súplica de la mujer, escrita en un cartón forrado con cinta.

En varias calles céntricas se repite la misma escena. La mendicidad es una opción ante las necesidades. Foto: Ramón Zambrano

La familia llegó al país hace cuatro meses. Se establecieron unas semanas en Manta, Manabí, sin hallar trabajo estable.

“No teníamos contactos con nadie, fuimos a ver qué salía. Ha sido duro, pero preferimos esto a estar en Venezuela”, indicó Alvear. Agregó que con las monedas que recibe consigue comida y un sitio para el descanso de sus hijos, de 2 y 4 años.

En el parterre central de la av. Plaza Danín, en la cdla. La Atarazana, Juan Jiménez veía a su esposa calmar a su pequeña hija que le pedía comida. Con un cartel suplicaba por ayuda monetaria. “A veces dormimos en la vereda, no conseguimos nada, otras veces las personas colaboran, es difícil”, indicó.

En las calles Boyacá, Sucre, Pedro Carbo, Aguirre y otras del centro porteño se los ve también pidiendo dinero para subsistir. (I)