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Oferta de elaboración de tesis aumenta sin control en Guayaquil

Oferta de elaboración de tesis aumenta sin control en Guayaquil

“Estamos en capacidad de hacer tres tesis por día”, le asegura un ejecutivo de un local, que ofrece elaborar trabajos de titulación, a una clienta que pregunta cuál es el tiempo más rápido en que le pueden hacer ese trabajo para poder incorporarse de economista.

La mayoría de estos servicios que se publicitan por internet y en locales ubicados en los alrededores de algunas universidades se presentan como asesores.

Los costos varían: Hay el servicio premium, que es la tesis completa; el servicio 1 de tesis-avanzada; el servicio 2, revisión de tesis; y 3, asesoramiento y 3 temas a elegir para el anteproyecto. El premium cuesta alrededor de $ 700 e incluye capacitación, que consiste en preparar al alumno para las sustentaciones ante el tutor y el tribunal.

“Proporcionamos ayuda en cada parte de su tesis, desde el desarrollo del tema hasta la elaboración de cada uno de los capítulos. Los trabajos son realizados en base a los lineamientos que su universidad exija...”, ofrece otro.

Los precios varían también dependiendo del tiempo que se tenga para el desarrollo de la tesis; otros cobran por capítulo, $140, y según la carrera.

Aparte de internet, se publicitan en hojas volantes con el ofrecimiento de tesis para todas las carreras y todas las universidades, e incluyen logos de las mismas. El pago puede ser en efectivo o con tarjetas.

Se ofertan tesis de tercer, cuarto y hasta quinto nivel. “Somos un equipo de profesionales de cuarto nivel que brinda asesoría individual dentro de cualquier escenario investigativo de forma confidencial y garantizada. Nuestros asesores son identificados por su gran responsabilidad ética y moral de su trabajo”, se publicita uno de estos servicios.

Otros más desesperados ponen: “Tienes dos opciones: intentar, luchar y desistir o contratar un servicio especializado de asesoría académica e intelectual como el nuestro”.

Las universidades cuentan con programas especiales para detectar plagios, pero un amplio letrero, frente a la U. de Guayaquil, dice: Revisión de plagio de tesis. El encargado del local dice que “es para que los alumnos que mandan a hacer tesis, logren detectar los párrafos plagiados y cambiarlos”.

Tesis o examen

El actual Reglamento de Régimen Académico (RRA), en su artículo 78, establece: “El plan de estudios de toda carrera, dentro del último año de estudios deberá contemplar un curso, tutorías y acompañamiento que permitan la validación académica del perfil de egreso. Su resultado final es: a. El desarrollo de un trabajo de titulación; o b. La aprobación de un examen de grado de carácter complexivo”.

Además, indica que “ya sea mediante el trabajo de titulación o el examen, el estudiante deberá demostrar el manejo integral de los conocimientos adquiridos a lo largo de su formación profesional”. En base a esos lineamientos cada universidad tiene su instructivo para trabajos de titulación.

Para matricularse en la Unidad de Titulación se debe cumplir con ciertos requisitos, en la U. de Guayaquil, por ejemplo, deben tener un avance porcentual de la malla curricular, otro porcentaje de horas de trabajos de vinculación y otro de prácticas preprofesionales.

Monserrat Bustamante, miembro de la Comisión Interventora para el fortalecimiento institucional de la U. de Guayaquil (CIFI), con funciones de vicerrectora académica, dice que “el objeto real de un trabajo de titulación es identificar un problema y darle solución, porque estamos hablando de una tesis de grado que tiene un nivel de profundidad bastante interesante en cuanto a la validación de competencias teórico prácticas de un estudiante”.

Por ello, agrega: “En estos momentos se están aplicando los filtros necesarios para poder identificar a los estudiantes que están aptos para ingresar a la Unidad de titulación”.

Para demostrarlo, detalla un histórico, en el ciclo 1 2018-2019, que empezó en mayo del 2018, cuando no existía la intervención, hubo un total de 10.742 estudiantes en la Unidad de Titulación, de los cuales 8.953 hacían tesis (83%) y 1.789 examen (17%); en el ciclo 1 de este año, ya con la intervención, que empezó el 15 de octubre del 2018, hay una baja considerable de alumnos que van a la Unidad de Titulación: 4.818, de los cuales 4.779 (88%) hacen tesis y el resto examen.

“Nosotros estamos aquí para regular y transparentar”, insiste Bustamente, que sobre la elaboración de tesis por parte de terceros dice: “Me parece una falta de respeto al conocimiento, no solamente eso, sino ¡qué esperamos de los profesionales que estamos formando!”.

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Cada universidad asigna tutorías para las tesis y existe un tribunal para su lectura final.

Andrea Ocaña, catedrática de la U. Católica, con experiencia de seis años de tutoría en trabajos de titulación, explica que el trabajo de un tutor es darle un seguimiento “hiperdetallado” al trabajo del estudiante. “En la U. Católica el trabajo se concreta en 16 semanas, 4 horas la semana, el 25% puede ser trabajo en modalidad virtual, pero las otras tres horas son presenciales justamente para que el tutor pueda darle un seguimiento adecuado”.

Añade que esa cercanía del tutor con el estudiante hace que pueda detectar si la persona está haciendo el trabajo o no. “Es imprescindible que el estudiante pueda argumentar las decisiones que está tomando, y por mi experiencia, es muy evidente cuando ese estudiante está recibiendo algún tipo de ayuda parcial o total”.

La elaboración de tesis bajo pedido, según Silvia Vega, presidenta de la Comisión de Universidades y Escuelas Politécnicas del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Caces), demuestra las falencias del sistema educativo. “Si pasa esto, es porque la universidad lo permite”, dice

“Lo que hace este negocio es legitimar una práctica de fraude académico; es realmente un delito, porque la tesis debe ser justamente una prueba de que el profesional ha alcanzado un determinado nivel de solvencia académica”, sostiene.

“Me parece que es un procedimiento que las mismas universidades deben controlar, así como el Consejo de Educación Superior debería hacer una investigación sobre este tipo de negocios y dar con ellos”, puntualiza.

Según el Reglamento de Régimen Académico, el fraude o deshonestidad académica es toda acción que, inobservando el principio de transparencia académica, viola los derechos de autor o incumple las normas éticas establecidas por las universidades o por el profesor, para los procesos de evaluación y/o de presentación de resultados de aprendizaje. (I)