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Universidades volverán a ser evaluadas y acreditadas desde septiembre del 2019

Universidades volverán a ser evaluadas y acreditadas desde septiembre del 2019

En septiembre comenzará el proceso de evaluación y acreditación de las universidades y escuelas politécnicas del país, que terminará en febrero del 2020 y que se hará bajo las reformas a la LOES (Ley Orgánica de Educación Superior) de agosto del 2018.

Con las reformas se eliminó la categorización de las universidades; antes eran calificadas con A, B C o D. “Ahora la ley plantea que se acredita o no se acredita; la acreditación significa que ha cumplido con los estándares propuestos en la evaluación y, por ende, la universidad está certificada de que funciona con condiciones básicas de calidad”, explica Silvia Vega, consejera y presidenta de la Comisión de Universidades y Escuelas Politécnicas del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Caces).

La nueva LOES plantea como definición de la calidad el cumplimiento de tres funciones sustantivas: investigación, docencia y vinculación con la sociedad de manera equilibrada y articulada. Por tanto se evaluarán esos tres ejes, más un cuarto: condiciones institucionales, que tienen que ver con infraestructura, extensiones, así como bienestar estudiantil.

En cada eje se debe cumplir con 20 estándares cualitativos y cuantitativos. Vega explica que en cada uno de los estándares hay una escala de cumplimiento: máximo cumplimiento, cumplimiento parcial, cumplimiento deficiente e incumplimiento.

“Se verán resultados en cada eje, pero también cómo se está planificando, qué proyecciones tiene la universidad, qué es lo que se está ejecutando; no es un modelo de evaluación basado en los resultados, sino que mira de una forma más integral lo que se ha hecho para llegar al resultado, y si aún no he llegado al resultado, qué estoy haciendo en el proceso, porque el concepto del modelo de evaluaciones es asegurar la calidad, sostenibilidad en el tiempo y para eso debe haber planificación, estructura organizativa, una buena gestión y una ejecución dinámica”, indica Vega.

El modelo de evaluación 2019 es resultado de las propuestas y aportes discutidos con la academia en trece talleres realizados en octubre y noviembre del 2018 en donde participaron 334 delegados de las 55 universidades que serán evaluadas. “Son 60, pero a cinco aún no se evaluará porque aún no han graduado su primera promoción de profesionales”, puntualiza Vega.

En investigación se evaluará, entre otros aspectos, que haya una línea de investigación, proceso de largo aliento, proyectos, grupo organizado de profesores dedicados a la investigación que den lugar a las publicaciones científicas, etc.

En docencia, los actores principales son estudiantes y profesores, por tanto se evaluará el proceso de enseñanza-aprendizaje que garantice la titulación de los estudiantes, cómo se llevan las tutorías académicas, cómo se promueve la vinculación de estudiantes a proyectos de investigación y vinculación; también se evaluará el proceso para calificar la planta docente, cuán transparente es el concurso de méritos y oposición, si hay una planta docente estable como para hacer carrera, cómo se están capacitando, cuántos Ph. D. se están formando, cómo se los está evaluando, etc. Con las reformas la Vinculación con la sociedad cobra más importancia, y se evalúa cómo se planifica esa vinculación, si esa vinculación contribuye a dar respuestas a la universidad y al medio en el que se está actuando. “La universidad no solo tiene responsabilidad hacia adentro, sino también con la sociedad haciendo proyectos comunitarios y servicios especializados”, expresa Vega.

La nueva LOES establece en su art. 96 que las universidades que no acrediten tienen hasta tres años para poder hacer un plan de mejoramiento que le permita superar las debilidades que se identifiquen en la evaluación. En esos tres años se hará una nueva evaluación y si no acreditara tendrá que cerrarse.

La primera evaluación a universidades se hizo en el 2009, cuando existía el Conea (Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación), que hizo un primer informe de cómo estaba la condición del sistema universitario en el país; luego cuando ya hubo la LOES en el 2010 y se creó el (Ceaaces) Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior del Ecuador, se hizo otra evaluación en el 2013 y como son cada cinco años tocaba otra en el 2018, pero por las reformas se tuvo que esperar 18 meses posterior a la aplicación de la ley y se hará desde septiembre.

Con las reformas a la LOES, el Ceaaces pasó a llamarse Caces (Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior).

Vega indica que en esos cinco años, antes de las reformas, hubo evaluaciones por pedido de algunas universidades que deseaban subir de categoría.

El Caces organiza el proceso de construcción metodológica de la herramienta de evaluación, pero la evaluación la hacen comités de pares evaluadores, conformados por profesores universitarios con experiencia mínima de 5 años, con título de cuarto nivel y que se inscriben para ser parte de estos comités.

Hay un proceso de selección con base en sus méritos. El plazo para inscribirse en la página web www.caces.gob.ec culmina hoy.

La principal responsabilidad del aseguramiento de la calidad es de las propias universidades, no del Caces, que da los insumos para la elaboración de un modelo de evaluación”. 
Silvia Vega, miembro del Caces.

(I)