Política

Con ordenanzas, certificaciones y créditos se busca impulsar la construcción de viviendas verdes

Con ordenanzas, certificaciones y créditos se busca impulsar la construcción de viviendas verdes

El máximo aprovechamiento de la luz natural, el uso de materiales con baja energía incorporada y de bajo impacto ambiental, el aislamiento, la reducción del consumo de energía y agua, y, sobre todo, el confort térmico en su interior son algunas características que definen a una vivienda verde, una tendencia en crecimiento a nivel mundial.

Este tipo de viviendas o de edificaciones no son comunes aun en el país donde todavía prima la construcción tradicional, pero ya existen certificaciones, normativas locales y sistemas de financiamiento proyectadas en impulsar su masificación.

En cuanto a certificaciones locales se cuenta con el SEA (Sistema de Evaluación Ambiental) y Punto Verde del Ministerio del Ambiente. Mientras, en normativas está la Matriz de Ecoeficiencia, que impulsa el Municipio Metropolitano de Quito desde el 2016, y Cielo Florido, una ordenanza del cabildo de Guayaquil vigente desde mayo del 2019.

Esto, según Santiago Morales, máster en Energías Renovables y Arquitectura, y vocero de Constructores Positivos, quien especifica que las normativas de Quito y Guayaquil están enfocadas en edificaciones en altura más que en una vivienda particular.

Y específicamente, en el caso de la Matriz de Ecoeficiencia de Quito indica que está directamente relacionada con un desarrollo urbano sustentable alrededor de la nueva línea del Metro y el sistema de transporte rápido.

“Los proyectos que pueden acceder a esta calificación e incentivos de edificabilidad están limitados al radio de influencia de estos sistemas de transporte urbano y su nivel de cumplimiento les permite acceder a una menor o mayor cantidad de metros cuadrados útiles adicionales”, explica Morales, quien señala que existe una propuesta de Constructores Positivos de expandir el beneficio a toda la ciudad.

Hasta la fecha en Quito existen más de 35 edificaciones aprobadas a través de la Matriz de Ecoeficiencia, pero –según Morales– solo dos proyectos (Tesla y Yoo-Quito) están construidos y en funcionamiento.

Para el caso de Guayaquil, agrega, los procedimientos de aprobación y procesos de calificación no están al 100 % normados mediante una herramienta como es el caso de Quito.

Sin embargo, en enero se presentó el proyecto inmobiliario verde Santana Lofts de Pronobis, que cuenta con la certificación internacional Edge (Excelencia en diseño para mayores eficiencias), desarrollada por IFC (miembro del Grupo Banco Mundial). La obtención de la certificación y el desarrollo del proyecto fue acompañado por Produbanco con su programa Líneas Verdes.

Santana Lofts, ubicado en Puerto Santa Ana, tiene de 16 pisos: 68 departamentos desde 56,42 m2, 53 departamentos tipo loft desde 134,02 m2 y una zona comercial de ocho locales.

La certificación Edge es una de las opciones existentes para la construcción de viviendas o edificios verdes, así como otras igual de prestigiosas, como Leed (Leardership in Energy & Environmental Design) y Breeam (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology).

Se trata de sistemas de evaluación y certificación de la sostenibilidad de los edificios, herramientas eficaces para alcanzar niveles de diseño, construcción y funcionamiento cada vez más respetuosos con el medio ambiente, el entorno, el confort y la salud de las personas.

Morales asegura que en el país existe una buena cantidad de proyectos amparados mediante certificaciones Edge y Leed, 37 y 15 respectivamente, pero la mayoría se han desarrollado a partir de iniciativa propia, como el aeropuerto de Galápagos, Ekopark, Obrum 194, Torre T6, entre otros.

Pero ¿cómo se puede acceder a las certificaciones?.

En el Ecuador varios bancos se han adherido a esta iniciativa ofreciendo desde tasas preferenciales hasta acompañamiento a los clientes (dueños de proyectos inmobiliarios o procesos industriales), para la obtención de dichas certificaciones verdes y los beneficios que ellas conllevan.

Una de estas instituciones es Banco ProCredit.

Katarina Zdraljevic, jefa de la Unidad de Gestión Ambiental del banco, explica que una vivienda verde se concibe desde el proceso de construcción o remodelación de la casa.

“Afortunadamente, los títulos que avalan o certifican que una vivienda es verde cada vez van tomando más fuerza en Ecuador”, sostuvo la directiva, quien expresa que la institución cuenta con especialistas que pueden ayudar a los clientes que optan por adquirir una vivienda verde, durante el proceso de obtención de la certificación Edge.

Zdraljevic explica que un experto certificado verifica el potencial de la vivienda en la plataforma de Edge, para comprobar que el cliente cumpla con los parámetros necesarios de ahorro para obtener la certificación.

En esta misma plataforma se cargan la documentación de respaldo y fotografías de evidencia que provee el cliente y/o arquitecto de la obra, luego el proyecto se inscribe y a través de un proceso imparcial se asigna un auditor encargado de revisar y constatar la documentación y medidas instaladas.

Añade que el banco, junto con su socio GCPF, puede ofrecer al cliente un subsidio de hasta el 80 % del costo de la certificación.

“Por ejemplo, para una vivienda unifamiliar la certificación tiene un costo aproximado de $10 000 y con el subsidio que ofrece Banco ProCredit, el cliente debería pagar únicamente $2000”. sostiene Zdraljevic, quien señala que el banco cuenta con la línea de crédito EcoCredit, destinada a apoyar el financiamiento de tecnologías verdes para el hogar, compra de viviendas verdes y vehículos eléctricos o híbridos.

Desde 2012, cuando se implementó EcoCredit, se han realizado 1134 operaciones crediticias con un monto que supera los $96 millones. “Si hablamos sobre la línea para la construcción sostenible, implementada en el 2018, el monto desembolsado asciende a más de $8 millones”, informó la institución.

Este crédito cuenta con tasas preferenciales y un plazo máximo de 20 años en caso de vivienda.

Otra institución que ofrece créditos verdes es el Banco Pichincha, que en diciembre del año pasado emitió bonos verdes por $150 millones.

Dentro de su paraguas de créditos ecológicos cuenta con varios productos enfocados a proyectos sostenibles con el ambiente, como por ejemplo, Biocrédito Constructor, que entre sus beneficios ofrece la certificación Edge sin costo. También ofrecen Biocrédito Vehicular y Biocrédito Productivo.

Por su parte, Produbanco inició con su programa Líneas Verdes en agosto de 2016. Durante este tiempo, el programa ha recibido recursos de nueve diferentes multilaterales y de sus depositantes a través de la cuenta verde, la cual se encuentra en el mercado desde diciembre de 2018. Hasta la presente fecha el banco ha colocado más de $175 millones bajo el concepto de créditos verdes. (I)