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Fabián Carrillo: Ahora Ecuador es sexy para los inversionistas

Fabián Carrillo: Ahora Ecuador es sexy para los inversionistas
Quito -

El viceministro de Finanzas, Fabián Carrillo, habla del plan de monetización en campos petroleros, hidroeléctricas, entre otros. Por este concepto, llegarían, este año, unos $2.800 millones. Los procesos continuarán en 2020 y 2021. La idea es abrirse a la participación privada, para poder mantener los activos que ya existen, pues por falta de liquidez, esta tarea estaría en riesgo.

En el presupuesto general constan $ 1.000 millones de monetización de activos, ¿se los van a conseguir o no?

Sí. Esos recursos ya están asignados para determinados gastos, entonces existe la obligación y premura de conseguirlos. Nosotros vemos con optimismo la posibilidad de lograrlo, pues ya hay un trabajo adelantado, por ejemplo con hidroeléctrica Sopladora, el campo Sacha, Banco del Pacífico.

¿Cuáles son los avances?

Primero: la debida diligencia de activos, es decir, revisar condiciones técnicas, financieras, legales de los activos, de tal manera que cuando se contrate la banca de inversión, pueda trabajar de mejor manera. Sobre Pacífico no sería una concesión, sino su venta. Para Sacha y Sopladora, por ser estratégicos, van a concesión.

¿Cómo sería la concesión?

Es darle la administración del activo al sector privado, por un tiempo. El privado es escogido a través de procesos amplios y transparentes de bancas de inversión –probablemente con ayuda del BID–. Ellos entregan un pago al inicio, operan el activo y realizan gastos de mantenimiento y de reposición del activo. El proceso de monetización es muy conveniente, pues hay una infraestructura (vías hidroeléctricas, petróleo), pero en una situación apretada como la nuestra, estaría en riesgo el mantenimiento de esos activos. El beneficio del activo es para el privado, pero también el esfuerzo de inversión y mantenimiento.

¿Lo mismo para Sacha?

Podría ser un contrato de servicios específicos con financiamiento y tarifa, o un contrato de participación. La modalidad de esa rentabilidad es la que estamos definiendo.

De estos dos que irían a concesión, ¿cuánto se piensa conseguir?

Unos $ 2.600 millones. En cambio, del Pacífico, el mínimo es el valor patrimonial que está cerca de
$ 700 millones. Todo sería en este año.

Miembros del Gobierno ponen en lista a CNT y Refinería de Esmeraldas.

En mi opinión no debería concesionarse la administración de CNT, más bien la concesión sería de sus activos: por ejemplo las torres para retransmisión de celular.

Y sobre Refinería?

Se plantean dos opciones: la concesión de las refinerías del país o facilitar inversión privada para la refinación. Hay una potencial ganancia en eficiencia al involucrar a la iniciativa privada.

¿Pero ya hay interesados? Expertos dicen que sería difícil que alguien se anime por la Refinería, por sus problemas...

Ese es el desafío. El negocio de refinación es muy rentable. Pese a los problemas, se puede hacer rentable para un privado. La voluntad del presidente es buscar que el sector privado apoye estas iniciativas.

¿Cuál será el papel de la banca de inversión?

La idea es dar eficiencia, transparencia y competitividad, para que el proceso de selección del actor privado sea difundido internacionalmente y sea exitoso. Se les contrataría en julio y están contempladas bancas como Citibank, Golmand Sachs, JP Morgan, Deutsche Bank. Estas pueden recibir un pago, ganar una comisión de éxito.

¿Cómo calza en este proceso el grupo Ashmore?

Es el fondo de inversión más grande del mundo. Puede comprar bonos o generar inversiones en este tipo de proyectos. Lo importante es que los inversionistas se interesan, preguntan, tienen mayor confianza. Eso es positivo. Lo que necesita el país son inversiones de fuera.

¿Se va a hacer un crédito con PetroTailandia por $2.000 millones?

Estamos abiertos a todas las formas de financiamiento conveniente. No para generar déficit, sino para darle mayor libertad en su inversión a Petroecuador. Ese plan aún está en discusión, pues se le hicieron observaciones a ciertas condiciones financieras. Nuevamente, lo que cuenta es que el país ahora es sexy para los inversionistas. (I)