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Herederos de negocios: 'La hija di Carlo' lleva adelante dos restaurantes tras la muerte de su padre y en medio de la pandemia

Herederos de negocios: 'La hija di Carlo' lleva adelante dos restaurantes tras la muerte de su padre y en medio de la pandemia

Levantarse de cada caída y empezar de nuevo es la mayor enseñanza que Carla Colombara tiene de su padre Carlo, quien fue chef italiano y dueño de dos restaurantes: La Casa di Carlo y Carlo & Carla.

Ese aprendizaje lo aplica desde que empezó la cuarentena por la pandemia del COVID-19 y con mayor énfasis a raíz del fallecimiento de su padre, en marzo pasado. Hoy administra ambos negocios.

"El empezó muchas veces otra vez", dice Carla y ejemplifica que en 1994 su padre abrió un restaurante en Santiago de Chile, pero lastimosamente no se dieron los resultados esperados. Sin embargo, no desistió e inauguró en 1997 La Casa di Carlo, al norte de Guayaquil.

"Me acuerdo cuando estaba en el colegio y me dejaban frente al restaurante para almorzar con él. Era una persona que trabajaba 13, 14 horas al día, su único vicio era el trabajo y nunca descuido a su familia. Él murió trabajando, era apasionado y eso lo encuentras en algo que te guste", dice Carla, quien también halló esa pasión por la comida italiana y el marketing.

"Me enseñó a combinar las recetas, no son 100 % cuadradas, uno puede ser creador de una receta cambiándole un ingrediente y eso me enseñó, a no tener miedo en la cocina, manejar el fuego apropiadamente, manejar la sal, a cocinar los mariscos que no es nada fácil", indica y aún recuerda el sabor de risottos, salsa pesto y pomodoro preparados por su padre.

A sus 36 años, Carla está totalmente al frente de los negocios, labor que no es nueva para ella. Junto a su padre fueron socios de Carlo & Carla, negocio ubicado en Samborondón.

"Cuando yo empecé a trabajar con él tuvimos una pizzería en Plaza del Sol por el 2005, eso fue cuando me gradué de la universidad y tuvimos como 5 años, cerramos ahí y tuvimos otro concepto de ser socios en el 2010, pero no resultó; y así fue como en 2013 nos dio la oportunidad de abrir en Plaza Lagos y nos dieron un local. Buscando nombres con nuestra agencia de marketing quedó Carlo & Carla porque eramos socios, él era presidente ejecutivo y yo la administradora", relata.

Carla es hija única y tiene tres niñas: Donatella, que significa regalo de Dios, Romina (de Roma al ser su sitio favorito); y Alfonsina, un nombre muy común al sur de Italia. Dice que no aspira a que sus hijas continúen con el negocio porque aceptará lo que ellas elijan.

"Yo haré lo que hizo mi papá, nunca me dijo tienes que manejar el restaurante, ser chef, ni nada por el estilo, era una persona inteligente y con mucha sabiduría me enseñaba y me decía tu decides", rememora.

En medio de la pandemia salen adelante, primero potenciaron su servicio a domicilio y ahora atienden al público bajo mecanismos de bioseguridad como toma de temperatura, uso de mascarillas, guantes, limpieza de zapatos, entre otros.

Desde el 15 de abril funciona La Casa di Carlo y a partir del 16 de mayo Carlo & Carla. A su cargo tiene a 41 trabajadores de ambos restaurantes.

"Es un reto porque hay mucho trabajo por hacer y gracias a Dios tengo un equipo de Samborondón, una supervisora que es mi mano derecha, es cuestión de organizarse. No estoy sola, mi esposo es chef y somos un buen equipo", apunta. (I)