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Parroquias rurales de Quito perfeccionan protocolos para atraer turistas en tiempos de COVID

Parroquias rurales de Quito perfeccionan protocolos para atraer turistas en tiempos de COVID
Quito -

Entre los temores por el alto nivel de contagio de COVID-19 y la urgencia por mantener a flote sus negocios de turismo, al menos 17 de las 33 parroquias rurales del Distrito Metropolitano de Quito cuentan con iniciativas para recibir turismo interno, de acuerdo con la información proporcionada por Quito Turismo, organismo municipal encargado de la promoción y capacitación de los operadores.

Las actividades que se desarrollan en estas zonas -ubicadas a una o dos horas de la ciudad- corresponden a senderismo, observación de flora y fauna, picnic, alojamiento en medio de la naturaleza, travesías de aventura, etc.

Según la dependencia municipal, las parroquias rurales que cuentan con medidas para reducir el riesgo de contagio son Alangasí, Atahualpa, Calacalí, Conocoto, Cumbayá, Gualea, Guayllabamba, Lloa, Nanegal, Nanegalito, Nayón, Nono, Pacto, Píntag, Pomasqui, El Quinche y Tumbaco.

Por las calles de cualquiera de estas parroquias ya se puede observar a unos pocos visitantes que, en su mayoría, llegan desde la capital. También, locales de comida abiertos, hosterías y comerciantes de todo tipo en las veredas. Un factor importante para que haya una mayor afluencia de gente son las vacaciones en la Sierra.

El bajón de la actividad turística por el confinamiento, que prácticamente anuló los negocios durante la cuarentena, impulsó a las asociaciones comunitarias, al Municipio y a los empresarios a plantear alternativas.

Quito Turismo ha emitido guías de bioseguridad para fortalecer los protocolos en los distintos establecimientos y, periódicamente, capacita a los administradores de negocios. Patricio Velázquez, gerente técnico del organismo, señaló que, actualmente, el sector es uno de los mejor preparados, pues se han realizado capacitaciones con 1427 personas.

Bladimir Ushiña, dueño del proyecto ecoturístico Tambo Cóndor, que consta en el registro de Quito Turismo, se encuentra a una hora de la capital, en Píntag. Dice que él y su familia tienen miedo de contagiarse de coronavirus, pero que la situación económica les ha obligado retomar sus actividades. Por eso han implementado protocolos de seguridad para turistas y trabajadores.

La bióloga española María Laguna, que vive en Quito desde hace 6 años, manifestó que la gente deberá empezar a salir bajo estrictas medidas de bioseguridad. “Sería terrible que no existan este tipo de opciones”, comentó. Agregó que es positiva la apertura de espacios abiertos y parques con sistemas de control, normas de distanciamiento y acatamiento por parte de los visitantes.

A reactivar turismo local

Mauricio Letor, gerente de la Hostería San José, ubicada en Puembo, enfatizó en la magnitud de la afectación al sector del turismo. “Nunca nos imaginamos un golpe como este. En las planificaciones estratégicas que hacemos se detallan posibles amenazas, pero en ninguna estaba contemplado un caso como este”.

La hostería, que ahora tiene ocupadas tres de las 78 habitaciones disponibles, redujo su personal de 68 a 50 colaboradores y llegó a un acuerdo de reducción de horas con los que quedaron. La mayoría de trabajadores vive en la comunidad cercana.

En Lloa, los restaurantes abiertos alrededor del parque abrieron sus puertas y han adoptado medidas de bioseguridad: desinfectan las manos, toman la temperatura a sus clientes y han situado las mesas a una mayor distancia.

Quito Turismo informó que las personas que deseen capacitación y, de ese modo, ingresar al listado de opciones para turistas reconocidas por el Municipio pueden enviar un correo electrónico al coordinador Pablo Arboleda a la dirección [email protected] (I)