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'1917', la mirada de Sam Mendes a la Primera Guerra Mundial

'1917', la mirada de Sam Mendes a la Primera Guerra Mundial

Dos soldados, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), tienen una misión en la película '1917': llegar con un mensaje donde una tropa aliada para detener el ataque y salvar 1600 vidas. Su mayor reto será hacerlo en menos de 24 horas, atravesando el terreno del enemigo.

El cineasta británico Sam Mendes junto con su equipo contaron lo que significó y cómo grabaron este filme, de 119 minutos, que aborda la Primera Guerra Mundial, que tiene diez nominaciones a los premios Óscar y que fue dedicada a su abuelo, quien le contó la historia.

“La Primera Guerra Mundial empieza con caballos y carruajes y acaba con tanques. Es el momento en que empieza la guerra moderna. Desde el principio sentí que la película debía contarse en tiempo real”, dijo Mendes, de 54 años.

Según el británico, acompañar en cada paso del viaje a estos hombres era esencial. “No hay mejor forma de contar esta historia que con un plano secuencia”, afirmó.

La Primera Guerra Mundial empieza con caballos y carruajes y acaba con tanques. Es el momento en que empieza la guerra moderna. Desde el principio sentí que la película debía contarse en tiempo real”, dijo Mendes, de 54 años.

Roger Deakins, director de fotografía, comentó que desde que habló con Mendes sobre rodar en un plano secuencia supo “que iba a ser algo cautivante”.

Por su parte, la productora Pippa Harris indicó que la intención “es hacer sentir que estás en las trincheras con los personajes”.

MacKay sostuvo que la “película en sí es un fragmento de tiempo”. En tanto que Chapman relató que “la cámara nunca se aparta de estos dos personajes (Schofield y Blake).

De acuerdo con Mendes, siempre hay una especie de comodín al hacer una película, “podemos cortar esto o eliminar tal secuencia”, pero esto no fue posible en 1917. “El baile de la cámara y los operadores debe ir sincrónico con lo que hace el actor. Cuando lo logras, es precioso y conmovedor”, comentó el cineasta, que debutó en el cine con American Beauty, estrenada en 1999.

Otro detalle de esta película, según Mendes, es que la cinta no transcurre en interiores sino todo en exteriores interminables. “Nunca se repite una localización...”, resaltó.

El baile de la cámara y los operadores debe ir sincrónico con lo que hace el actor. Cuando lo logras, es precioso y conmovedor”, comentó el cineasta, que debutó en el cine con American Beauty, estrenada en 1999.

Deakins explicó que al ser una película tan exterior, dependieron de la luz y el clima. “Nos dimos cuenta de que no podíamos iluminar. Si estás corriendo por una trinchera y dando giros de 360 grados, no hay sitio para poner un foco. Y como rodábamos en orden cronológico debíamos rodar con las nubes para lograr una continuidad entre escenas. Algunas mañanas hacía sol y no podíamos rodar, así que ensayábamos”, detalló.

Al encontrarse con ese obstáculo, Chapman dijo que todos esperaban y miraban al cielo “a ver si el sol se escondía tras una nube y en cuanto sucede, tienes cinco minutos. Y todo el mundo: ‘Vamos, vamos’”.

Crítica de los medios

Todd McCarthy, The Hollywood Reporter: “Visualmente asombrosa... Esto es cine virtuoso que hará que los estetas se retuerzan de placer, pero que también satisfará a los espectadores corrientes”.

Peter Debruge, de Variety: Mendes representa la Primera Guerra Mundial como nunca la hemos visto antes: horrible y hermosa, inmersiva y distante, inmediata y al mismo tiempo alejada de nuestra experiencia personal”.

Visualmente asombrosa... Esto es cine virtuoso que hará que los estetas se retuerzan de placer, pero que también satisfará a los espectadores corrientes”.

Robbie Collin, de Telegraph: “Parece un video sin vida... La dirección de Mendes es meticulosa y la fotografía de Deakins es majestuosa”.

Chris Hunneysett, de Mirror: “Sus imágenes son asombrosas, pero es difícil conectar con ella a nivel emocional”. (I)