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Cuando el violador es tu propia pareja

Cuando el violador es tu propia pareja

El miedo y el desconocimiento sobre la situación genera que los abusos sexuales perpetrados por la pareja sigan siendo un secreto a viva voz.

Cuando la puerta de la alcoba se cerraba, Isabella sabía que él la envolvería con palabras dulces hasta que accediera a tener sexo, pero si no llegase a aceptar, también sabía que en la mañana siguiente la ignoraría y la culpa caería sobre ella, como siempre. Hacía mucho tiempo que la situación se repetía, se había convertido en una costumbre y poco a poco se iba tornando más violenta, comenzó con frases que la persuadían, después se transformó en largas conversaciones que la tachaban como la antagonista de su historia de amor y, por último, el bloqueo de redes sociales y su desaparición.

“Él me insistía y me hacía sentir culpable porque yo no tenía ganas”, confiesa la joven guayaquileña.

Cualquier situación en la que una persona sea obligada a la fuerza o incitada psicológicamente a complacer a su pareja contra de su voluntad es abuso sexual.

En 2019, una encuesta sobre la violencia contra las mujeres realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) reveló que, en Ecuador, 18 de cada 100 ecuatorianas sufrieron algún tipo de violencia propinada por su pareja. El 2.5 % de las encuestadas fueron víctimas de agresiones sexuales, 61.5 % de ellas lo contó a un conocido, mientras el 81.7 % no denunciaron. Isabella, pertenece a esta alarmante cifra, el miedo y el desconocimiento sobre la situación repercute en que las agredidas no decidan hablar.

“A veces suena ilógico que el esposo o novio de una mujer pueda violarla, pero es una realidad”, explica el psicólogo clínico y sexólogo, Rodolfo Rodríguez. En el caso de la estudiante universitaria llegó a su punto más álgido cuando su expareja comenzó a maltratarla verbalmente con gritos que la desvalorizaban. “Una vez no quise y me fui. Se enojó y dejamos de hablar por una semana. Se disculpó, pero me echaba la culpa”, cuenta Isabella.

SEÑALES DE ALARMA

Cuando el violador es tu propia pareja

De acuerdo a Rodríguez, el abuso sexual se identifica de diferentes manera y en diferente grados. En las relaciones la primera señal de alarma se da cuando el proceso de la comunición de la pareja se ha visto interrumpida; es decir, el otro ya no respeta las decisiones de su pareja, porque solo busca complacer sus deseos, mientras el otro no disfruta.

La especialista en sexología, María de los Ángeles Núñez, explicó para EXTRA que las manipulaciones y acciones coercitivas son señales claras que gritan que estás dentro de una relación abusiva. Al igual que Rodríguez, la experta coincide en que el principal factor para que la relación se vaya degradando es la falta de comunicación pero que, en muchas ocasiones, existen parejas que tratan de seducir a la otra parte para que acceda, si ve que esta no es recíproca su comportamiento cambia como forma de “castigo”. “Aplican la ley de hielo, como no me diste lo que quería, entonces me enojo, te ignoro, te aplico la ley del hielo”, agrega la psicóloga.

Isabella notó que algo no iba bien en su relación cuando empezó a sentirse frustrada cada que recaía en ella las amedentraciones de su exnovio. Era víctima de chantaje emocional. Generalmente, los agresores emplean estas manipulaciones para obtener lo que desean, “son coercitivos, dicen: ‘si no quieres tener sexo conmigo, después no te quejes si me voy con mis amigos o salgo con alguien’”, detalla Rodríguez.

En ciertas ocasiones es posible que si la pareja se sienta a conversar lo que sienten pueden llegar a un acuerdo, pero cuando la parte abusiva no entiende lo que está haciendo y lo peligroso que puede ser, lo más saludable es alejarse.

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CONSECUENCIAS

La tensión que viven las personas es tal que la víctima para no tener conflictos con su amante cede ante sus peticiones. Sin saber que esto poco a poco la irá consumiendo.

La lista de secuelas psicológicas y físicas que se producen tras estas relaciones es larga, pero en ella destacan: depresión, crisis de ansiedad, trastornos alimenticios, baja autoestima, estrés, gastritis, colitis y baja de las defensas.

¿CÓMO SALIR DE UNA RELACIÓN DE ABUSO?

“Primero debe haber un análisis personal para saber lo que está sucediendo con mi pareja y con ella misma”, aconseja Núñez. Si después de estudiar lo que estás pasando y sabes que él o ella no entiende lo que están pasando, debes continuar sin él y empezar a trabajar en ti.

Rodríguez añade que al salir de estas relaciones de abuso, se debe aprender a conocer lo que se quiere dentro y fuera de la cama. Así mismo, aprender a qué tipo de personas queremos a nuestro lado y que proyectos de vida tenemos. Solo una buena autoestima nos enseñará a elegir bien nuestras futuras parejas y nos evitará ponernos en situaciones que podrían acabar con nuestras vidas.