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El ají ecuatoriano es el más viejo del continente Americano

El ají ecuatoriano es el más viejo del continente Americano

El ají ecuatoriano es el más antiguo de América. Hay registros de que el producto ya estaba en Ecuador desde hace 8 000 años.

El camino para determinar este dato empezó en el 2014, con una investigación del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), a través de la Unidad de Laboratorio y Análisis. Por otro lado, en el 2015 arrancó el proyecto de cine documental denominado La Ruta del Ají.

En el 2019 ambas propuestas se juntaron. La investigación incluye la documentación de saberes ancestrales relacionados con el cultivo y consumo del producto, así como parte de la cultura de los pueblos.

Los registros más tempranos de ají se han encontrado en el área arqueológica de Cubilán, en Oña, provincia de Azuay, en la parte sur de la cordillera de Los Andes. Luego en sitios como Loma Alta y Real Alto, en el suroeste del país. En el primero se recuperaron almidones de ají de muestras de sedimentos, piedras de moler y residuos de comida en fragmentos de vasijas, de hace 6 000 años. En el segundo, en piedras de moler que provenían de un centro ceremonial de hace 5 000 años.

Martha Romero, responsable de la Unidad y parte del proyecto, explica que antaño había pequeños grupos de personas, esencialmente nómadas, y que vivían de la caza y la recolección de productos silvestres. Estos ya encontraron y consumían ají. Para que se haga una idea, era como la variedad pequeña que se ingiere en Manabí.

Con el tiempo se dieron cuenta de que podían empezar a cultivar ciertos productos, claro, a pequeña escala. Incluso, dice Romero, se encontraron relatos que dan cuenta de que los españoles identificaron el consumo de ají entre los originarios de estas tierras y estaba entre los productos fundamentales, junto con el maíz y la coca. Quisieron limitarlo. Está asociado con calor y energía.

La historiadora Rita Díaz añade que se usaba también para la preparación de bebidas energéticas. Y fue escogido para formar parte de los productos entregados en calidad de tributo, tanto en la época Inca como durante la colonia.

Se encontró datos de actos rituales relacionados con la iniciación o el nacimiento. En la muerte, por ejemplo, se practicaba el ayuno de ají. Este aparece como parte de la ofrenda funeraria junto a semillas de algodón, achiote, maíz, fríjol común, guayaba y granadilla.

La abstinencia también se dio en casos como la caída de un rayo en los indígenas de Chunchi.

Díaz refiere que el doctor Eduardo Estrella alude al uso del producto para el diagnóstico y el tratamiento del mal aire, mal de ojo y el espanto.
Si se trata del último padecimiento, se limpia el cuerpo del enfermo con ají caliente, este cambia de olor y se ven unas manchas negras.

Se da en todo tipo de terrenos con preferencia en las zonas húmedas, valles interfluviales y bosques. Y crece desde el nivel del mar en las islas del Pacífico sur hasta los 2400 msnm en la zona ecuatorial de los Andes.

Romero comparte que la premisa es conseguir recursos para continuar con la investigación, concretar el documental y, además, se espera motivar el estudio del ají en otros países.