Vida

El coronavirus no solo cambió nuestra rutina, también nuestros hábitos alimentarios

El coronavirus no solo cambió nuestra rutina, también nuestros hábitos alimentarios

La vida ha cambiado drásticamente en los países donde el coronavirus se ha proliferado. Las personas se han adaptado a nuevos hábitos, incluso en la alimentación.

Antes de que este mal llegara a nuestras vidas, la tendencia era consumir productos frescos, orgánicos, bajos en grasas y carbohidratos, altos en proteínas, sin embargo, son los enlatados y las sopas instantáneas los que encabezan las listas de compras en la actualidad.

Según Appinio, empresa dedicada realizar estudios de mercado, en Alemania el 43% de los consumidores tiene intenciones de realizar compras de búnker, aquellas que se refieren a cuando las personas adquieren productos principalmente no perecederos. Más la mitad de ellos manifestaron que elegirán productos que duren al menos 10 días.

Esto genera que muchos de esos productos que se venían quedando en la percha vayan ganando protagonismo debido al coronavirus. La firma GfK, también dedicada a la investigación de los mercados y los consumidores, informó que en los últimos días en Alemania la venta de sopas instantáneas se ha incrementado hasta un en 112%.

En general, la venta de productos enlatados aumentó drásticamente. Subió en al menos un 70% el consumo de pescado y de frutas en lata y a las verduras en esta presentación les va aún mejor, la preferencia de los consumidores por este producto subió en un 80%.

La pasta, otro producto que ha venido siendo regalado por muchos, vuelve a destacarse con un aumento del 14% en sus ventas en todas sus presentaciones.

Pero así como están los que resurgen en medio de la crisis, hay los que se han vuelto grandes perdedores, en este caso hablamos de las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza, que ya no se encuentra entre las prioridades de muchos al momento de comprar, lo que pone en una compleja situación a una de las empresas cerveceras más grandes del del mundo, AB InBev, a la que pertenece Budweiser, Stella Artois o Corona.

Hábitos según la etapa de la crisis

Pero las compras de alimentos también dependen de los países donde estas se realicen y las costumbres que sus habitantes tengan. Por ejemplo, cuando en Holanda se anunció el cierre de cafeterías, las personas hicieron filas para consumir algo antes de que esto suceda, mientras que en Francia, entre lo que más se ha comprado están los condones y el vino.

Pero no solo esto, también los hábitos varían de acuerdo a la etapa de la crisis por la que un país esté atravesando, indica un informe de Nielsen, una empresa estadounidense de información, datos y medición.

En el estudio se divide a la situación en seis etapas, en cada una de ellas cambia lo que los ciudadanos adquieren para alimentarse.

En la primera de estas, cuando empieza la crisis, los consumidores compran todo lo que puede mejorar su bienestar y su salud, como preparándose para lo que podría venir.

En la segunda, cuando aumenta la seriedad del problema, el individuo adquiere todo aquello que lo ayude a protegerse, como mascarillas, alcohol, guantes, etc.

Cuando se llega a la tercera fase, las personas comienzan a comprar productos no perecederos enfocándose en la salud y la higiene.

En la preparación para la cuarentena, durante la cuarta fase, ya los consumidores no se acercan a los supermercados, que se van quedando sin productos, y prefieren las compras en línea.

Cuando ya los individuos se encuentran en confinamiento, en la quita fase, hay más restricciones de movilidad en los países, complicaciones para comprar en línea algunos productos e incluso varios suben los precios.

En la sexta y última fase, las personas comienzan a retomar su vida como la llevaban antes de la cuarentena y poco a poco vuelven a los hábitos alimenticios que llevaban antes enfocados en su salud. (I)