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¿Los adolescentes pueden ir a centros comerciales?

¿Los adolescentes pueden ir a centros comerciales?

Una práctica que era común en los adolescentes ecuatorianos, antes de la emergencia sanitaria, era reunirse en centros comerciales con amigos. En esos sitios paseaban en grupo, comían, tomaban helados, etc. Con la reapertura de esos espacios en Quito, debido al paso al color amarillo del semáforo establecido en el contexto de la crisis del covid-19, los chicos tienen la posibilidad de volver a estos lugares, tras haber permanecido por casi 80 días en confinamiento.

Ese tipo de paseo lo realizaba Matías Pozo, de 17 años, junto a sus amigos. Su madre, Paola Cevallos, asegura que pese a estar actualmente permitida la asistencia a los centros comerciales, ella todavía no le dará permiso a su hijo para ir. Durante este tiempo –asegura la madre– Matías ha estado encerrado, por eso teme que se exponga a un contagio.

Los centros comerciales del país cuentan con un protocolo para su reapertura, frente a la exposición del covid-19. En este no se indican restricciones para la asistencia de adolescentes, pero sí se establecen normas que, tanto ellos como otros asistentes deben cumplir para evitar contagios.

Entre las normas para visitas o clientes se establece que toda persona debe llevar colocado su cubreboca y nariz (mascarilla quirúrgica o similar) y que no se permite el acceso a ningún sitio si la persona no la lleva colocada de manera correcta.

Toda persona que ingrese a un centro comercial deberá pasar por un proceso de desinfección (zapatos, manos) y toma de temperatura. Este debe darse por cada ingreso a las instalaciones, sin importar si es repetitiva. La persona que presente temperatura corporal por arriba de los 37,5 grados o que no permita la realización del examen –dice el protocolo– no podrá ingresar y se recomendará que acuda a asistencia médica.

Matías dice que con el levantamiento de algunas de las restricciones de movilidad sí le gustaría volver con sus amigos a un centro comercial, aunque –reconoce– no es una urgencia ni una prioridad. “Si se diera la oportunidad sentiría un poco de temor. Si se diera el caso de ir sería importante mantener todas las medidas de bioseguridad, sobre todo la distancia entre personas”.

Según el protocolo, una vez dentro del centro comercial, la persona (proveedor, visita o cliente) debe llevar en todo momento colocada la mascarilla quirúrgica o similar. Dentro del centro comercial existen puntos de desinfección donde los clientes pueden disponer de alcohol para sus manos. “Se colocará señalética de correcta aplicación de biogel”.

Para cuidar el orden y aforo necesarios, el protocolo establece que se marcarán en el piso señales que identifiquen la distancia adecuada donde corresponda y personal de cada centro comercial orientará a los clientes sobre las rutas de circulación, la forma correcta de esperar en las filas guardando la distancia apropiada y evitando la aglomeración de gente.

Gloria Almagro tiene dos hijos adolescentes. Aunque-asegura– la visita a centros comerciales no era muy recurrente, ella no impediría que sus hijos Carlos e Inahí vuelvan a ese lugar, siempre y cuando tomen todas las medidas necesarias para cuidar su salud.

Lo importante –dice la madre– es no generar pánico en ellos y que realicen sus actividades de jóvenes sin miedo, pero también sin descuido o irresponsabilidad.

Según el protocolo de los centros comerciales, los clientes que no respeten las indicaciones con respecto al uso de mascarilla, higiene y distanciamiento serán retirados de las instalaciones con apoyo de personal de seguridad para resguardar las medidas de prevención del lugar. “Se permite el retiro de mascarilla únicamente para servirse alimentos, helados o café en puntos asignados exclusivamente para ese fin”.

Byron Núñez es epidemiólogo, médico tratante de covid-19 y catedrático de la Universidad Central. Él recomienda evitar las tres C de la transmisión. Consiste en decir no al 'contacto cercano' para saludar, dialogar, comer o compartir, ya que la cercanía entre varias personas favorece la transmisión directa del coronavirus a través de los fluidos emitidos por las personas al hablar, toser o estornudar.

La segunda C de la que hay que huir, según el epidemiólogo, es la de los sitios 'cerrados', oficinas y espacios con poca ventilación, ya que ahí suele concentrarse el aire contaminado con fluidos exhalados por personas que pudieran estar contagiadas y ser asintomáticas.

Y la última C de la que se tiene que estar lejos es la de lugares 'concurridos', con mucha gente, ya que eso posibilita el contagio masivo de coronavirus por la potencial exposición de personas infectadas, sobre todo aquellas que no presentan síntomas.