Vida

¡Murió por perseguir a los ladrones!

¡Murió por perseguir a los ladrones!

“Rogelio no puedes estar muerto, malditos asesinos pagarán caro lo que han hecho, si no se hace justicia terrenal la justicia divina les cobrará con lágrimas de sangre”, gritaba Santa Rodríguez, una vecina de Rogelio Domínguez de 27 años, quien fue encontrado sin vida el domingo 2 de diciembre.

El cadáver que estaba con las manos amarradas y mostraba huellas de evidente maltrato físico, yacía en medio de un arroyó seco, a unos 300 metros de una vía de tierra en el área de Punta Barandua. El cuerpo había empezado a descomponerse por lo que emanaba olores nauseabundos.

Los allegados de la víctima fueron quienes descubrieron el cuerpo cuando caminaban por el lugar en su búsqueda. “Por el olor avanzamos hasta aquí y lo encontramos lamentablemente muerto”, señaló Cristóbal Domínguez.

Carlos Domínguez, otro de los parientes dijo que el ahora occiso salió en una moto la tarde del pasado martes tras reconocer a unos sujetos que presumiblemente serían parte de una banda de abigeos que los vienen perjudicando hace un buen tiempo con el robo del ganado vacuno y caprino.

Cuando Rogelio se desplazaba en su moto, en compañía de su esposa, vio pasar a otros dos motociclistas a gran velocidad. Al notar que se trataba del sujeto a quien hace aproximadamente un mes encontró en su finca cuando se le llevaba un chivo decidió seguirlos.

“Hasta que te encontré miserable”, habría dicho ese momento el comunero para después pedirle a su esposa que se baje del pequeño vehículo para darles alcance a los supuestos maleantes. Luego, la mujer acudió hasta Cerro Alto para pedir ayuda a los demás pobladores pero lamentablemente fue tarde porque ya no pudieron localizar a Domínguez.

La búsqueda se intensificó al día siguiente de la desaparición cuando se halló la moto de Rogelio abandonada en las inmediaciones de la población de Jambelí.

Pericias

Personal policial que arribó hasta el lugar donde se descubrió al fallecido efectuó las pericias en un perímetro de unos 200 metros de donde estaba el cadáver. Un par de medias plomas se encontraron cerca del lugar, los familiares de Rogelio aseguraron que no pertenecían al difunto.