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Necesarias, pero no al extremo las actividades extras en un niño

Necesarias, pero no al extremo las actividades extras en un niño

Las actividades extracurriculares contribuyen y son necesarias para los niños, pero es importante respetar el tiempo libre, según los expertos.

“Contribuyen a obtener y fortalecer una buena autoestima a los estudiantes en clase regular, ya que en las extracurriculares se ejercitan relaciones sociales, de expresión y acceso a otros ambientes que no son la típica aula con sus compañeros de siempre”, explica Luisa Villacreses Roccatagliata, directora preescolar y miembro del consejo ejecutivo del Centro Educativo La Moderna.

La psicóloga clínica Carmen Ojeda indica que el beneficio de las actividades extracurriculares dependerá del tipo de tarea que se escoja.

Por su parte, María Gabriella Ottati, directora del preescolar Delta Torremar, indica que lo que más necesitan los niños en edad preescolar es jugar, ya que las actividades lúdicas son un vehículo de aprendizaje del niño.

Con ella coincide Ojeda. “Es importante que los niños dediquen el mayor tiempo posible a jugar, puesto que esta actividad se convierte en una fuente significativa de aprendizaje para ellos”, afirma.

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El juego de un niño tiene dos vertientes, el dirigido y el libre, segun Ottati. En el primero es el maestro quien le oferta algo para engancharlo, mientras que en el segundo es importante que tengan sus espacios y se respete el juego libre. “Los padres no entienden la verdadera riqueza del juego de imaginación. Dicen: ‘es que no lo puedo tener al niño jugando cualquier cosa porque está perdiendo el tiempo’. No está perdiendo el tiempo está viviendo y en base a eso está aprendiendo”, asegura.

De acuerdo con Ojeda, una actividad extracurricular se puede considerar como distracción cuando estimula la creatividad, la actividad física, el juego y resultan de agrado del niño, pero también hay que considerar actividades que al desarrollarse bajo una metodología no terminan de suplir el tiempo de juego.

Ottati sugiere a los padres que se planteen objetivos a cumplir con sus hijos, porque tampoco considera correcto que esté en la casa con la supervisión de alguien que lo ponga a ver toda una tarde la TV, en ese caso es necesario la clase. Con ella coincide Villacreses Roccatagliata y agrega que “se cree conveniente aprovechar la opción de las extracurriculares dos veces por semana equilibrando el tiempo claro; estas ejercitan su cuerpo, mente y habilidades sociales según la actividad escogida. Además valores como responsabilidad, perseverancia y puntualidad”.

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Por su parte, Ottati indica que en el día, el niño no debe tener más de una clase. Cree que un pequeño de entre cuatro y cinco años debería ir a un solo extracurricular, de tres veces por semana.

Asimismo, señala como error depositar toda la responsabilidad de la disciplina de un niño al maestro/entrenador. “Nadie puede sustituir ese depósito de disciplina de autoridad (no es autoritarismo es firmeza y amabilidad al mismo tiempo) al que están ligados los padres... La autoridad del padre tiene un servicio amigo que es lo que le permite ganar habilidades para la vida...”, afirma.

De acuerdo con Ojeda, las actividades extras se convierten en sobrecarga “cuando ocupan demasiado tiempo en la agenda diaria de un niño, interfieren con la carga horaria de sus actividades escolares en casa, cuando no resultan del agrado del niño...”. (F)