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¡Patate, declarado en emergencia por las lluvias y deslaves!

¡Patate, declarado en emergencia por las lluvias y deslaves!

“¡Estamos jodidos!”. Con esa frase, Wilmer López sintetiza lo que ocurre en Patate, provincia de Tungurahua. Él habita en Leitillo y la carretera que conduce desde la comunidad a la parroquia El Triunfo y al cantón de Baños de Agua Santa está bloqueada en su totalidad.

Han perdido cultivos de tomate de árbol, riñón, babacos, mandarinas e incluso galpones de pollo han quedado afectados por la corriente de agua y lodo que ha descendido de la quebrada.

En Patate, cantón de Tungurahua, ha llovido durante una semana. Hoy viernes 21 de junio el aguacero era incesante, con viento fuerte. Por el temporal la acequia de Cariacu se ha convertido en río y por su afluente han descendido rocas y lodo que ha bloqueado el puente y el paso está cerrado para Patate y Baños.

A más de los deslaves en todo el trayecto tres puentes han colapsado. El vicealcalde de Patate, Jorge Vega, informó que ayer se declaró en emergencia al cantón por los daños ocasionados en la etapa invernal que apenas empieza.

Jimmy Hurtado, fiscalizador de Obras Públicas Municipal, declaró que las tres parroquias están incomunicadas a causa de deslaves.

Están sin agua potable

Solo la noche del jueves 20 contabilizaron ocho deslizamientos en la ruta Patate hasta la parroquia Los Andes; situación similar se ha dado en Sucre y El Triunfo, donde incluso se han quedado sin energía eléctrica y el servicio de agua potable como consecuencia del temporal.

Hurtado lamentó que tengan pocas maquinarias para atender la magnitud de los daños en el cantón.

Según Juan Carlos Muñoz, presidente del Gobierno Parroquial de El Triunfo, están desesperados porque como no pueden salir a los mercados a vender sus productos pierden la producción lechera y de moras.

Son tres mil habitantes que no pueden salir ni a Patate ni a Baños de Agua Santa.

“¡Todo está acabado!”, lamentó Guido Niquinga al referirse a sus cultivos de babaco y maíz. Aún no habla de la pérdida económica, porque sospecha que con la incesante lluvia podría dilapidar hasta sus galpones de gallinas.