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Vigías comunitarios detectan el covid-19 en las zonas rurales de Imbabura

Vigías comunitarios detectan el covid-19 en las zonas rurales de Imbabura

Víctor Escanta alterna sus labores agrícolas con la visita a las casas de la comunidad Santa Cecilia de Pucalpa, en Cotacachi (Imbabura), para saber si alguno de sus vecinos presenta síntomas relacionados con el covid-19.

En cada vivienda, el campesino de 53 años averigua si algún integrante de la familia ha tenido en los últimos días fiebre, dolor de garganta o dificultad para respirar, entre otros indicios del coronavirus.

Con esa información llena un formulario, luego lo entrega a la Unidad de Salud local para que, en caso de ser necesario, un equipo sanitario de atención primaria programe una visita, dé atención y haga seguimiento.

Según el Ministerio de Salud, en Imbabura se trabajó con cada zona en la formación de vigilantes comunitarios. Ellos son los responsables de registrar cualquier riesgo para la salud de la población. Esto ha permitido una mejor labor en la identificación de casos sospechosos del virus.

Esta tarea comenzó en mayo y desde entonces han ido sumándose más comunidades al plan.

2 085 de los 6 475 casos confirmados en Imbabura están en el área rural. La tasa de incidencia acumulada en esta zona es de 103,6 por cada
10 000 habitantes. En la urbana alcanzó los 165, entre el 17 de marzo del 2020 y el 16 de enero de este año.

Escanta es uno de 32 vigilantes de la parroquia de Imantag, donde se han detectado 44 casos. Érica Bolaños, vicepresidenta de la junta parroquial, cuenta que los vigías sanitarios fueron nombrados en asambleas comunitarias, porque conocen la dinámica local. La labor es monitoreada por la Mesa de Cooperación Intersectorial e Interinstitucional de Salud y Nutrición de esta parroquia, que está integrada por diferentes entidades.

Una experiencia similar se ha desplegado en las parroquias de Angochagua (Ibarra); Miguel Egas Cabezas, San Rafael de la Laguna y González Suárez (Otavalo), en Imbabura; Olmedo y Cangahua (Cayambe), en el norte de Pichincha.

En esas localidades, esta estrategia de vigilancia comunitaria en la pandemia se implementa con el liderazgo de cada junta parroquial.

La iniciativa la coordinan las unidades de Salud del sector y los cabildos; recibe el apoyo de la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública y de Unicef.
Esta última entidad labora en las siete parroquias desde el 2014. Ese año fueron identificadas como las localidades con mayor prevalencia de desnutrición crónica infantil.

Según Katherine Silva, oficial de Salud y Nutrición de Unicef, con este enfoque comunitario trabajan tanto en la prevención del covid-19 como en la promoción de servicios esenciales de salud y nutrición para madres y niños. Estos incluyen controles prenatales, vacunación, control de peso y talla, anemia, entre otros.

Los 190 vigilantes comunitarios de las siete localidades no solo dan la alerta oportuna de casos sospechosos, sino que también difunden información para prevenir la enfermedad, con mensajes en español y kichwa.

Además, supervisan si en sus zonas hay centros de expendio donde no se utilicen medidas adecuadas de protección y no se guarde la distancia.
Previamente fueron capacitados en el manejo de herramientas y medidas de prevención. Para atender en su sitio poseen un kit de mascarillas, escudo facial y alcohol en gel.

González Suárez, en Otavalo, tiene 55 vigías en las ocho comunidades. Maritza Tocagón, presidenta de la junta parroquial, comenta que la próxima semana se designarán vigilantes en los cuatro barrios.

En este poblado, de 6 800 habitantes, se identificaron 118 personas contagiadas con coronavirus. Ayer 20 de enero del 2021, la Mesa Intersectorial fue convocada para tratar temas de salud, educación y de atención social.

En la parroquia Olmedo, en Cayambe, la junta parroquial local y la Corporación de Organizaciones Indígenas de Olmedo y Ayora han desarrollado actividades en nueve comunidades y cinco barrios.

El dirigente Diego Cholca explica que conjuntamente con la Unidad de Salud, Policía y Tenencia Política trabajaron en capacitación y control de medidas para prevenir el contagio. Aquí los dirigentes de las comunas y barrios son los vigilantes comunitarios. Se han confirmado dos casos.